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Acuña aseguró que la CGT “quiere el paro”

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El triunviro de la CGT Carlos Acuña afirmó que, si el gobierno no ofrece a la CGT una “respuesta positiva” a los pedidos que la central obrera le llevará el martes próximo, “el consejo directivo por unanimidad quiere el paro”.

Tras ese encuentro el presidente Mauricio Macri firmó un decreto para habilitar “una recomposición salarial de 5% a pagarse en dos cuotas, entre los meses de julio y agosto, a cuenta de las cláusulas de revisión” de los acuerdos paritarios.

Luego de esa reunión, el consejo directivo de la CGT pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo martes, cuando se encontrará nuevamente con el gobierno para buscar un acuerdo que evite el paro general que reclaman varios sectores sindicales.

“Si el martes no tenemos respuesta positiva, el consejo directivo por unanimidad quiere el paro, ya lo queríamos”, advirtió Acuña.

“El martes esperamos que haya una respuesta para iniciar un diálogo. Después viene la parte de las tarifas, las importaciones, las industrias nacionales que se están fundiendo por el ingreso indiscriminado de importaciones”, aseveró el también titular del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicios, Garages, Playas de Estacionamiento y Lavaderos (Soesgype).

Asimismo, recordó que “la CGT había decidido convocar a un paro” y que “el gobierno, sabiendo de esta situación, convocó a una reunión para tratar de evitarlo”, encuentro que se produjo el jueves, antes de una reunión del consejo directivo en la que se preveía que se definiera la fecha del paro general.

“Queremos trabajar, no queremos parar. Pero, ante la pérdida de poder adquisitivo, de puestos y fuentes de trabajo en pymes, comercio e industria nacional, había que hacer una protesta”, evaluó Acuña.

Tras la reunión con el gobierno, el Consejo Directivo de la CGT se reunió y definió pedidos para que el gobierno responda en una nueva cumbre, que se realizará el martes que viene.

La central obrera exige “una norma concreta que evite los despidos y suspensiones en los sectores público y privado durante seis meses; la reapertura de las paritarias ya cerradas y sin limitaciones; la eliminación del impuesto a las ganancias sobre la cuarta categoría para abonar el aguinaldo; la devolución de los fondos de gastos de salud de las obras sociales sindicales y la firma de un compromiso para que no se produzcan cambios en la Ley de Contrato de Trabajo”.

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Hacienda colocó nueva deuda por u$s 400 millones en Letras del Tesoro

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El Gobierno se adjudicó u$s400 millones en la licitación de Letras del Tesoro (Letes) en dólares a 182 días y no logró renovar los vencimientos de esta semana, que ascienden a u$s500 millones. Fue en un marco donde está cayendo la demanda por los títulos dolarizados debido a las tasas atractivas que ofrecen los instrumentos en pesos, todavía por encima del 40%.

Para el Gobierno, de todos modos, fue una buena noticia, debido a que se esperaba que la demanda fuera menor. El Tesoro recibió órdenes por u$s486 millones, de los cuales se tomaron u$s400 a un precio de corte de u$s981,64 por cada u$s1.000, lo que representa una tasa del 3,75% anual. Se recibieron 6.497 órdenes de compra y para las órdenes al precio de corte se aplicó un factor de prorrateo del 55,57%.

Un dato positivo para el Gobierno fue que logró reducir la tasa con respecto a las licitaciones anteriores, donde debía ofrecer rendimientos más cercanos al 4%. Es más, por las Letes a un año, la entidad que comanda Nicolás Dujovne ofreció Letras a un año con un rendimiento del 5,5%.

El pasado 11 de julio, el Gobierno logró refinanciar el total de la deuda, que ascendía a unos u$s1.200 millones gracias a la emisión del Bono en Moneda Dual al 2020, que concentró la demanda, mientras que las Letes a 210 días captaron apenas u$s514 millones.

Las Letras del Tesoro comenzaron siendo un instrumento atractivo a mediados de 2016 debido a que ofrecían una tasa superior a la de los plazos fijos en dólares, sumado a que no estaban expuestas a la volatilidad. Además, se permitía acceder a un tipo de cambio más barato que el oficial, ya que los inversores podían suscribirse tanto en dólares como en pesos, al valor del tipo de cambio mayorista.

Actualmente, su atractivo ha disminuido debido a que los analistas esperan una mayor estabilidad cambiaria y una menor volatilidad, luego de la turbulencia que fue desde fines de abril hasta fines de junio, donde el dólar subió más de 40%. Además, se espera que las tasas en pesos comiencen a bajar a medida que se desacelere la inflación, de modo que es el momento para aprovecharlas.

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“Los próximos meses van a ser un poco más tormentosos”

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El jefe de Gabinete, Marcos Peña, advirtió este lunes que en términos de variables económicas “los próximos meses van a ser un poco más fríos, un poco más tormentosos”.

“En abril el impacto de la sequía ya generó una afectación, al igual que la suba del petróleo y las tasas en los Estados Unidos”, recordó.

Y agregó: “La mayor dificultad es la administración de la expectativa. Uno de los errores que más miramos es haber generado la percepción de que el camino iba a ser más fácil y subestimar las complejidades”.

En una entrevista que concedió a un programa de television tras la visita de Lagarde a la Argentina con motivo de la cumbre de ministros de Finanzas del G20, Peña destacó: “Recurrimos al Fondo como una herramienta para ayudarnos en situaciones que hemos generado nosotros y tenemos que resolver nosotros”.

En esta línea, consideró que las críticas al acuerdo por parte de la oposición “atrasan” y las vinculó a “una visión de una Argentina que durante mucho tiempo recurrió al FMI buscando echar culpas en lugar de asumir las responsabilidades”.

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Dólar versus inflación: una carrera que tiene un claro ganador desde que asumió Mauricio Macri

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El tiempo pasa y la historia se repite en forma sistemática en lo que hace a la relación entre la inflación y el dólar en Argentina. La discusión que suele plantearse es si la divisa estadounidense se adelanta o atrasa con respecto al avance implacable de la inflación, con todo lo que ello implica y en este caso es interesante analizar lo sucedido a lo largo de la gestión del actual gobierno.

Cabe recordar que allá por diciembre de 2015 existía un dólar oficial, que estaba claramente planchado por la intervención del Banco Central que cotizaba a $9,75 y un blue que rondaba los 14 pesos.

Ante este desfasaje una de las primeras medidas que adoptó el por entonces Ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay fue la liberación del cepo cambiario, por lo que el precio de la divisa se disparó hasta los $13,95, lo cual implicó una devaluación del orden del 43%.

El argumento oficial, que era rebatido por numerosos analistas del sector privado, era que la mayoría de los precios ya se calculaban en función de la cotización en el segmento marginal y que por ello el traslado sería muy bajo.

El primer impacto de la medida fue una inflación para diciembre de ese año del 3,9%, según informó por entonces el llamado “Indice de inflación Congreso”, ante las marcadas deficiencias que mostraba el Indec en la confección del indicador.

Luego, con el paso de los meses, el tipo de cambio se fue quedando al tiempo que la inflación hacía su trabajo, terminando el año 2016 con subas que fueron del 21% y 40%, respectivamente.

Pese a ello, el dólar aun mostraba un margen a su favor del orden del 14%, que con el transcurso de los meses se fue diluyendo para terminar el año pasado con una ventaja de apenas el 7%. Ello como consecuencia de un avance del dólar del 17% frente al 25% de la inflación.
Pero a partir de este año esa relación se ha visto sustancialmente alterada, al menos hasta el presente, ya que en el primer semestre el dólar avanzó un 48% en tanto que los precios subieron “apenas” un 17 por ciento.

Como consecuencia de esta evolución más que errática, en los últimos 31 meses se puede contabilizar un avance del tipo de cambio levemente inferior al 190% frente a precios al consumidor que treparon un 112 por ciento.

De la comparación de ambos indicadores surge que hoy el dólar es un 37% más alto que el vigente al momento de la asunción de Mauricio Macri como Presidente de la Nación.

Con este porcentaje, el tipo de cambio real es el más competitivo de los últimos ocho años, solo comparable con el registrado en 2010.

“La devaluación ha sido más fuerte que la de 2014 y 2016, episodios en los que la inflación posterior anuló los efectos favorables a la exportación. Ahora el comportamiento de la inflación puede ser distinto, pero esto deberá corroborarse en la práctica”, afirman desde IERAL.

Pero con los ojos puestos en lo sucedido a lo largo de los últimos meses, esta situación no puede proyectarse hacia el futuro, no solo por lo que pueda suceder con la divisa sino también por el avance de la inflación.

“Cuando una mira la serie histórica, el tipo de cambio de hoy se asemeja, en promedio, a los de 2007-2008, cuando no teníamos déficit en Cuenta Corriente”, dijo Guido Lorenzo desde ACM.

“Podríamos decir, por eso, que el tipo de cambio es competitivo”, agrega, pero advierte por un viejo conocido: el pass-through, es decir, la inflación adicional que genera el corrimiento del dólar.

Hoy, dice Lorenzo, tenemos un tipo de cambio nuevo, pero precios viejos y agrega: “Me gustaría ver cómo queda el tipo de cambio real cuando se produzca todo el pass-through”.

Por su parte, el economistaq Federico Muñoz agrega que Argentina ya no está tan cara en dólares. Llega a esa conclusión comparando precios con otros países de la región sobre una canasta de consumo fija, que incluye tanto bienes como servicios.

“El relevamiento actualizado nos muestra un giro notable: las canastas argentinas en todas las categorías se abarataron alrededor de 35% en dólares respecto al 2017 y nuestro país ha dejado de ser el más caro de la muestra”, dice Muñoz.

“En términos llanos, tras la corrida cambiaria de los últimos meses dejamos de ser ‘caros en dólares'”, acota y amplía: “La competitividad de nuestros productores de bienes transables ha mejorado sustancialmente”.

También hay que decir, aclara, “que nuestros ingresos en dólares se han reducido de manera notoria, sincerando quizás una realidad insostenible”.

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