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viernes, marzo 5, 2021
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Cruce entre el Gobierno y la justicia por la cuestionada pericia de Gendarmería sobre la muerte de Nisman

La ministra de Seguridad, Sabina Frederic, afirmó que el presidente Alberto Fernández hará cambios en las jefaturas de las fuerzas de seguridad, como la Gendarmería, y adelantó en relación con esta última que revisarán el cuestionado peritaje que realizó en el marco de la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman y que arrojó incongruencias que fueron objetadas por las partes.

“Va a haber cambios de mandos en las jefaturas de la Gendarmería. Todos los jefes nos han presentado su pedido de retiro y a todos les dijimos que vamos a conservar esa solicitud hasta tanto tengamos definido el recambio de los jefes”, explicó la funcionaria en diálogo con Radio 10.

Por eso, Frederic indicó que desde su cartera van a “revisar el peritaje hecho por Gendarmería sobre la muerte de Nisman en colaboración con la Justicia”, y explicó que que “se montó un escenario, se replicó la escena del baño del departamento de Nisman, y eso está dentro del edificio Centinela”.

“Vamos a intervenir, pero no en este momento, vamos a dejar pasar un tiempito; primero tenemos que hacer modificaciones en la jefatura”, profundizó.

Ante esta situación, tanto dirigentes de Cambiemos como el verborrágico Waldo Wolff, medios de prensa como Clarín y La Nación, así como los sectores judiciales involucrados en la cuestión salieron al cruce de la idea esbozada por el Gobierno.

En este sentido, el fiscal federal Eduardo Taiano, a cargo de la investigación por la muerte de Nisman, atacó instantáneamente en diálogo con La Nación y descartó planes de pedir un nuevo peritaje. Es que para este funcionario judicial, como para el juez Julián Ercolini, el informe realizado por Gendarmería Nacional en el que se consideró acreditado que a Nisman lo asesinaron es válido y suficiente.

“Nadie se puso en contacto”, sostuvo, con el próposito de aclarar que nadie de Seguridad se contactó con él hasta ahora. Y, de todos modos, descartó de antemano los cuestionamientos contra el trabajo de Gendarmería: “No tenemos ningún plan de repetir el peritaje”.

Por otra parte, según dos fuentes consultadas por Infobae, el Ministerio no tiene facultades sobre el peritaje y solamente el fiscal Taiano y el juez Ercolini podrían intervenir en el trabajo. “Las fuerzas de seguridad son auxiliares de la justicia y trabajan ante una convocatoria”, habrían argumentado dos de los investigadores del caso.

“Cualquier revisión del trabajo, ya sea para ampliar el peritaje o para pedir aclaraciones, es por orden judicial. Y no se hizo ni está previsto pedirlo”, agregaron.

Sin embargo, la misma fuente sí aclaró, en probable coincidencia con la referencia de la ministra a “revisar” la pericia, que el Ministerio de Seguridad sí puede intervenir. “En el peritaje no. Sí eventualmente en algún aspecto administrativo si entiende que algún perito actuó mal o pudo haber cometido mal desempeño. Pero eso es una cuestión interna de Gendarmería, no de la causa judicial”, aclararon las mismas fuentes.

Es decir: el Ministerio de Seguridad podría revisar la pericia realizada por Gendarmería, una fuerza bajo su comando. Frederic nunca se pronunció respecto de qué tendría que hacer la justicia. Por eso, sus palabras tienen que ver con realizar en esa línea un cuestionamiento administrativo interno, si encuentra defectos en la mencionada pericia, que eventualmente termine en una solicitud a los investigadores del caso y/o una presentación judicial.

EL POLÉMICO PERITAJE DE LA GENDARMERÍA DE BULLRICH

El trabajo de esa fuerza federal fue el segundo que se hizo en la causa. El primero estuvo a cargo del Cuerpo Médico Forense, el mismo día que el fiscal fue encontrado muerto. Los especialistas concluyeron que no estaban en condiciones de concluir si se trató de un suicidio o un homicidio o si hubo otras personas en la escena de la muerte, pero su diagnóstico aportó muchísimos más elementos que concluyen en suicidio que en homicidio. Lo mismo determinó la junta criminalística de la Policía Federal.

Ante ese resultado, el fiscal Taiano pidió el trabajo interdisciplinario a Gendarmería, bajo gestión Patricia Bullrich, que fue objetado por la defensa porque no se convocó a los profesionales del Cuerpo Médico Forense.

En base al peritaje, dos meses después la justicia entendió que Nisman fue asesinado. Lagomarisno está procesado como participe necesario por haberle entregado la pistola Bersa 22 de la que salió el disparo que mató al fiscal. El peritaje descartó que Lagomarsino haya sido el asesino porque ubicó el momento de la muerte entre las 2 y las 3 de la mañana, cuando el perito informático ya se había ido del edificio más de seis horas antes. También están procesados custodios del fiscal por incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado por no haber cuidado al fiscal.

El argumento central del peritaje de Gendarmería que afirma que Nisman fue asesinado tiene que ver con el presunto “dopaje” bajo el que habría estado el difunto fiscal. Pero es falso: no estaba drogado con ketamina al momento de su deceso. Menos aún: si alguien le inyectó esa sustancia, el supuesto asesinato ocurrió antes de que la ketamina hiciera efecto, por lo que carecería de sentido que alguien lo hubiera drogado para asesinarlo antes del presunto efecto.

El informe de la Gendarmería sostuvo que Nisman “presentaba el fenómeno denominado como ‘sumisión química’, motivo por el cual el sujeto puede ser sometido contra su voluntad y sin oponer resistencia facilitando la acción de terceras personas que allí se hallarían en la escena del hecho”.

Si ello hubiera sido así, él o los supuestos agresores debieron haberle inyectado a Nisman la sustancia por lo menos un minuto antes del disparo que lo mató. Ese es el tiempo que, según coinciden todos los informes científicos sobre la metabolización de la ketamina, tarda en comenzar el efecto anestésico.

¿Por qué se produce ese efecto? Porque la ketamina comienza a metabolizarse en el organismo. Y el primer paso es su transformación en “norketamina”, lo cual se traduce en que recién cuando metaboliza, anestesia.

El reporte de Gendarmería explica que “entre 15 y 30 segundos se manifiestan las sensaciones de disociación e inconsciencia. La analgesia persiste unos 40 minutos. Puede producirse amnesia evidente durante 1 a 2 horas posteriores a la inyección”.

Una decena de trabajos científicos internacionales sobre la ketamina les fueron acercados a los investigadores. Hay trabajos de universidades europeas, latinoamericanas y monografías de científicos que específicamente estudiaron a la ketamina. Para dopar, la ketamina debe metabolizar. Pero en el informe de Gendarmería no se menciona a la “norketamina” sino a la ketamina, a secas, y en cantidades que no pudieron ser medidas con el método de detección utilizado en el pool de vísceras, dos años y medio después de la muerte.

Una posibilidad de aceleración de los tiempos de efecto sin la metabolización hubiera sido la inhalación de ketamina en estado gaseoso. Pero no existe la ketamina en ese estado.

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