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lunes, mayo 10, 2021
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Deuda: cómo defiende la Provincia su estrategia que inició con postergación y terminó con pago para evitar el default

La decisión del gobernador bonaerense Axel Kicillof de pagar con recursos propios el vencimiento de la segunda cuota de capital del BP21, por unos USD 277 millones o 15 mil millones en su traducción a pesos, tras no conseguir el 75% de adhesión de los tenedores de ese título a la propuesta de postergar esa liquidación a mayo, desató que la oposición afile sus dientes y salga al unísono a criticar el proceso de negociación de la Provincia y las presuntas consecuencias que éste tendría incluso para el caso nacional.

Hasta dirigentes del macrismo, incluso aquellos que fueron parte de las administraciones de Mauricio Macri en la Nación y de María Eugenia Vidal en la Provincia e incrementaron exponencialmente los pasivos de ambos distritos, y algunos analistas cargaron las tintas particularmente en un punto: sostienen, en on u off según la ocasión, que lo que interpretan como un “volantazo” en la estrategia de Kicillof producirá un daño tanto en el proceso de renegociación bonaerense como en el soberano, al haber vestido de “fragilidad” -según juzgan- los argumentos iniciales que sostenían que en las arcas platenses no había fondos para pagar cuando, siempre según su mirada, “ya existían”.

fuentes del gobierno bonaerense que conocen de primera mano los pasos de la negociación y defienden la legitimidad de su táctica, justamente, desde la estrategia: advierten acerca de la situación de “incertidumbre” que existía en la base de la negociación iniciada ni bien asumieron, sostienen que lo hecho siempre fue en “consonancia” con la gestión nacional de Alberto Fernández y destacan que la pesada herencia del cronograma 2020 que dejó Vidal empujaba haber perseguido el “objetivo inicial” de postergar el vencimiento de capital del BP21.

CÓMO FUE LA NEGOIACIÓN PASO A PASO

Según el cronograma que dejó Cambiemos y que conoció el Frente de Todos el 10 de diciembre, la Provincia de Buenos Aires tenía que desembolsar originalmente US$ 250 millones de capital y US$ 27 millones de intereses del bono BP21, con vencimiento al 26 de enero, poco más de un mes después de la jura.
La idea de Kicillof, tal como expresó y que desde La Plata revalidaron en diálogo con este portal, proponía atar la renegociación de la deuda bonaerense a la nacional, cosa que a la vez ponían en tela de juicio desde la oposición. Por eso el gobernador ofreció en un primer momento a los bonistas abonarles los intereses, pero les pidió que le dieran cuatro meses de gracia para desembolsar el capital.

La respuesta a esa oferta no fue positiva. El mandatario provincial y su ministro de Economía, Pablo López, tuvieron que postergar varias veces el plazo de aceptación, con dos “endulzantes” para tratar de atraer a los acreedores a la aceptación.

En primer lugar, se les propuso adelantarles el pago de los intereses que corresponderían por postergar la deuda desde enero a mayo. Esa idea no tuvo éxito, por lo que se agregó el pago del 30% del capital. Así y todo, los bonistas también se negaron y se tuvo que volver a postergar para el mediodía del martes 4 la fecha límite para dar el consentimiento.

Se consiguió el apoyo de un importante grupo de los bonistas, más del 50% del total, según la Provincia, pero el fondo Fidelity, habitual adversario complicado para la Argentina, hizo pesar su poder “bloqueador” de la operación a raíz de su tenencia que rondaría el 25% de los títulos. Hubo que pagar “con recursos propios”, que llegaron a las arcas del Tesoro provincial el 31 de enero, para evitar el default.

QUÉ EXPLICA EL GOBIERNO DE KICILLOF

En diálogo con Política Argentina, desde La Plata ponen especial énfasis en que “desde el principio la idea era definir medidas tendientes a asegurar la sostenibilidad de la deuda pública” y que, a diferencia los inicios de gestiones pasadas o del caso de otros distritos, no se trata de cualquier pasivo “dado el porcentaje de deuda en moneda extranjera dentro de la Provincia”.
A partir de ese punto, defienden la estrategia y la táctica de la negociación de Kicillof y López por cuatro elementos: la situación de “incertidumbre” inicial previa al 26 de enero; la veracidad de la expectativa de lograr el “objetivo inicial” de postergar el vencimiento de capital del BP21 a mayo; la “consonancia” con la gestión nacional de la deuda soberana; y lo pesado de la herencia del cronograma 2020 que dejó Vidal.

“Hasta el 26 de enero, que vencía el pago de capital del BP21, había un escenario de incertidumbre en cuanto al financiamiento respecto de los gastos de la Provincia. Cuando muchos dicen ´entonces por qué no se pagó si la plata estaba`, no es así, hasta el 26 había un escenario de incertidumbre”, explican las fuentes de Ejecutivo provincial.
La solución para no defaultear que finalmente se adoptó fue vía recursos que se consiguieron en el mercado local a través de la emisión de letras del Tesoro. Esas letras son instrumentos de financiamiento de corto plazo que tiene la Provincia, aprobados por ley de presupuesto, y que se colocan organizados en base a un calendario de emisión.
Este punto de la respuesta en off de La Plata tiene principalmente como destinatario a Hernán Lacunza, el ministro de Economía de Vidal durante casi todo su mandato. El ex funcionario, el 15 de enero, publicó un extenso hilo de Twitter en el que sostenía que con los 33 mil millones de “caja” que dejó la ex gobernadora, junto a la autorización para tomar deuda por $67 mil millones de pesos y autorización para emitir letras por 8 mil millones, pero también considerando “los recursos que provee la ley impositiva provincial y la emergencia nacional”, había recursos para afrontar el vencimiento y, luego, “encarar una negociación integral”.

La gestión de Kicillof siempre consideró a esta posición una alternativa de segunda instancia, al menos, dada la mencionada “situación de incertidumbre en cuanto al financiamiento respecto de los gastos”, pero, además, en función del segundo argumento, es decir que el gobierno bonaerense defiende la idea de que era fácticamente posible conseguir la adhesión del 75% de los tenedores del bono.

“Dentro de las opciones, que básicamente eran pagar o no pagar, se optó por la mejor y la menos costosa. Pero nunca se debió entrar en este brete, en una negociación que todos veíamos que iba a fracasar y que, de hecho, fracasó totalmente”, dijo el analista financiero Christian Buteler a Letra P.

En La Plata no están de acuerdo: aseguran que “se tomó la decisión (de cómo negociar) siempre pensando que se iba a alcanzar el 75% de adhesión, que era el objetivo, pero dado que hay un fondo que tiene un 25% de tenencia y posición bloqueadora, no se logró”. Es en ese contexto, explican, el 31 de enero la Provincia hace la colocación de letras del Tesoro con la que consigue los $9.300 millones de los que se usó una parte para pagar el famoso vencimiento. Quedará para el café la discusión semántica acerca de si esa “situación de incertidumbre” inicial hacía en ese contexto al vencimiento “impagable” y, en todo caso, tendrá corroboración empírica futura si hubo o no perjuicio para las negociaciones siguientes.

El siguiente argumento que ponderan en el gobierno bonaerense es la atadura entre su diálogo con los bonistas y la gestión del gobierno nacional de su deuda externa con privados en moneda extranjera. La palabra clave es “consonancia”.

Según explicaron a este medio, la negociación fue en “consonancia con el nivel nacional”. Destacan en esa línea que el Ejecutivo de Fernández mandó al Congreso un proyecto para dar sostenibilidad a la deuda y dicen que en ese sentido “se está trabajando en consonancia, tanto en Nación como en Provincia, la preocupación de darle sostenibilidad a la deuda pública”.

Es que el vencimiento de capital que enfrentaba Kicillof, quiso postergar pero terminó pagando con recursos propios, era el único que mediaba entre la actualidad y el plazo del 31 de marzo establecido por Martín Guzmán, el ministro de Economía de la Nación, en cuanto al cronograma de vencimientos soberanos, insostenibles a partir de abril. Allí radica también el argumento bonaerense de de haber intentado pagar únicamente intereses hasta esa fecha, cosa que no pudo lograrse.

El último elemento que ponen en valor desde La Plata, justamente, tiene que ver con los cronogramas de deuda que dejó Vidal. Es que, en todo caso, si los USD250 millones eran pagables aunque no con liquidez existente antes del 26 de enero, eso ya no camina más para el calado de vencimientos que dejó Cambiemos en la Provincia, sobre todo desde junio, mes siguiente al fallido objetivo de postergar a mayo.

Es que la Provincia tiene una deuda total de aproximadamente USD 11.200 millones, de los cuales el 73% vencerá durante el mandato de Kicillof. Claramente, haberla asumido no califica como algo racional ni normal, sino que aparece como insólito.

En lo que hace a este año, las dos terceras partes de los vencimientos de 2020 corresponden al gobierno de Vidal, hoy ya al descubierto tras el opaco velo que la cubría en medios de ambos lados de la grieta editorial. En 2016 y 2019, la Provincia incrementó un 87,1% la emisión de títulos públicos, lo que representa, según explican desde La Plata, el 67, 62, 90 y 92% del total de los vencimientos que deben afrontarse en este año, 2021, 2022 y 2023, respectivamente.

 

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