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Echaron a Alfredo Casero de un bar: “¡Andate a tocar el tambor de Macri!”

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Alfredo Casero mantuvo una muy fuerte discusión con el dueño de un bar del barrio de Palermo, que tomó la decisión de echar al actor y humorista por su postura política.

Las imágenes de lo sucedido (captadas por un cliente del lugar con un celular) se difundieron en Confrontados (El Nueve, lunes a viernes a las 15,00 horas). “Se armó un gran escándalo, que casi termina a las trompadas”, anunció Rodrigo Lussich, conductor del ciclo, antes de presentar el video.

En la grabación, que inicia cuando el conflicto ya está iniciado, se escucha a Casero asegurar: “Me chupa un huev… Tengo 20 años menos que vos, tengo 20 años menos que vos. Igual me la banco”.

Entonces, el dueño del local, de nombre Jesús, le grita: “¡Andate!”. El ex Cha cha cha, desde cerca de la puerta de salida, le responde: “Me estás echando de tu negocio porque tenés la seguridad. ¿Qué querés que te diga? Lo lamento por tu mozo, que es una buena persona”.

“Andate a tocar el tambor a favor de (Mauricio) Macri”, sigue Jesús, revelando el motivo del enojo con Casero, fiel defensor del gobierno de Cambiemos. Y en ese momento se escucha a otros clientes del local repudiando sus dichos: “¡Mirá que somos varios acá que tocamos a favor de Macri! Somos varios. ¿Querés quedarte sin gente acá? Viejo bolud…”.

“Sos un maleducado”, agrega otra clienta. Y Casero continúa con su enojo: “No soy ningún macho. Son tus clientes, bolud… Son tus clientes. Lamentablemente no tenés clientes peronistas”.

Alfredo Casero. Foto del día que asistió a la marcha a favor de Mauricio Macri con un megáfono y fue ovacionado.

“Me parece una barbaridad. Tené la seguridad que tengo medio millón de seguidores en Twitter y la cagada va a ser para vos y para tu negocio. Porque hiciste un muy mal negocio al tratarme así. Cometés un error”, siguió Casero, que recibió el aplauso de buena parte de los clientes del lugar.

Y continuó, siempre dirigiéndose a Jesús: “Yo tengo 60 años, 20 años menos que vos. Así que a mí no me digas que sos viejo. Y es tú responsabilidad, de tú generación de mier… que nosotros estemos así”.

Entonces, Casero percibe un gesto del dueño del local y lanza: “¿Qué? ¿Me estás amenazando? ¿Me vas a matar? ¿Me estás amenazando que me vas a matar? Éste es mi abogado, mirá”, dice, haciendo mención a uno de sus acompañantes. “¿Aunque tengas 80 años te las vas a bancar? Pelotud…”.

“Por chorro”, responde Jesús, al que nunca se ve en las imágenes del video. “No soy chorro. Yo te ‘garpé’ lo que vos quisiste”, afirma Casero, que recibe el consejo de otros clientes de desestimar los dichos del dueño del lugar.

El conflicto finalizó cuando Casero tomó la decisión de retirarse del lugar, seguido por las personas con las que se encontraba. “¡Chau!”, se despidió el actor, irónico.

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Una ex de El Polaco lo fulminó por el embarazo de Barby Silenzi: “Está muerto para mí!”

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Al poco tiempo de haber anunciado el noviazgo, tras muchos años de idas y vueltas, con touch and go incluido, El Polaco y Barby Silenzi le pusieron fin a los rumores y anunciaron que… ¡están esperando su primer hijo juntos! La bailarina, que ya es mamá de Elena junto a su ex, Francisco Delgado, y el cantante de cumbia, que es papá de Sol, fruto de su pasada relación con Karina La Princesita, y de Alma, la hija que tuvo con Valeria Aquino, están muy felices.

Mientras Delgado, que ganó popularidad gracias a su paso por Gran Hermano, felicitó públicamente a Barby y a El Polaco, y les deseó un futuro “increíble”, la ex del cantante no se mostró para nada feliz. Tan picante como molesta, Valeria Aquino, mamá de Alma junto al participante del Bailando, polemizó sobre la nueva etapa que su ex emprenderá con Barby.

En diálogo con Teleshow, Valeria lanzó: “O sea, no es una sorpresa el embarazo para mí… ¡Es el Polaco! El Polaco no me interesa. Está muerto para mí desde el día que me separé. Tengo trato y relación con él únicamente por mi hija”.

Aunque Aquino se manifestó abiertamente sobre el embarazo de Barby, no quiso hablar sobre la causa judicial por violencia de género que le inició al cantante dos años atrás. Pero este no fue el único motivo por el cual en el pasado se acercó a la Justicia: también inició un reclamo por la cuota alimentaria de la nena -de seis años- que ambos tienen. “Perdón, pero prefiero no hablar del tema. Lo llevo en la Justicia como debe ser”, expresó. Y aunque aclaró que ahora el cantante cumple con la manutención de Alma, hizo una fuerte aclaración: “Esperemos que lo siga haciendo”.

Con motivo de festejar los seis años de la nena, en agosto de este año, el cantante y Valeria habían protagonizado junto a la cumpleañera un tierno álbum familiar. Y cuando parecía que los conflictos habían quedado en el pasado y la enemistad se había aplacado, Aquino volvió a la carga. ¿Recibirá respuesta?

 

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“Perdón, pero pensé que era un s…” ¡Nicole Neumann durísima con Pampita y su futuro marido!

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Pampita es una de las mujeres más bellas de Argentina y, por ese motivo, cada vez que toma una decisión, todo el mundo está pendiente de ella; obviamente, nadie esperaba que la escultural modelo decidiera casarse, luego de solo dos meses de estar en pareja, con su nuevo novio, el empresario gastronómico Roberto García Moritán, conocido por haber conquistado, antes, a la escultural Juanita Viale, nieta de Mirtha Legrand.

Quien opinó sobre el tema, y causó una gran controversia con sus palabras, fue Iliana Calabró porque no tuvo problemas en mostrar un costado irónico al señalar, de manera poco sutil, que todo le parecía un cuento de hadas pensado para facturar: “Es una cosa rara. Yo le aconsejo que no se case. Aparte era todo como una miniserie de Disney, el millonario que le viene a proponer casamiento a la mucamita”.

Las palabras cayeron muy mal en el entorno de la modelo, especialmente porque la capocómica usó la palabra “mucamita”, un apodo que, según cuenta el mito popular, Nicole Neumann le habría puesto a Ardohain cuando comenzaron a desfilar juntas, al considerar que su colega no tenía la altura, la belleza o el glamour necesario para compartir una pasarela con ella. Por supuesto, en Nosotros al a mañana, el programa donde trabaja como panelista, la exmujer de Fabián Cubero fue contundente.

“Yo pensé que era un spot del hotel primero, perdón pero…”, dijo la imponente rubia y luego, cuando su compañera Sandra Borghi le dijo que cualquier mujer estaría encantada con una propuesta así, la joven volvió a mostrar su costado más polémico. “Yo no esperaría algo así. A esta altura de mi vida, no. Con dos casamientos encima, no. Por ahí lo soñaba a los 20 años”, afirmó la modelo.

Consciente de estas críticas, Carolina decidió hablar en su programa Pampita Online y fue contundente al respecto. “Para los que dicen que esto es un canje, con el amor no se negocia. Estoy muy segura de la decisión que tomé, estoy muy enamorada. Estoy en un gran momento de mi vida y en los mejores brazos”, dio por finalizada la discusión la jurado del Bailando por un sueño 2019, dando así por cerrado el tema.

 

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Murió “Cacho” Castaña, un ícono de la música popular porteña

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Cacho Castaña, uno de los artistas emblemáticos de la noche porteña, falleció en la mañana de este martes a los 77 años, luego de pasar varios días internado en el Sanatorio Los Arcos de la Ciudad de Buenos Aires por una afección pulmonar. Había sido internado el viernes 4 de octubre.

Un anti-dandi, la porra hasta la última exhalación. Eso y un seguido capilar en forma de patillas. El pelo fue su gran marca de distinción. El plexo solar descubierto, valiente, típico de cantante latino. Los collares bailando en el cuello. La camisa prolijamente abierta hasta el ombligo, algún tatuaje tardío en la mano. Le mirabas más el pecho a Cacho que a Moria. Toda su figura era una muestra permanente de testosterona.

Tantas internaciones tuvo que fuimos perdiendo la cuenta… Lo internaban y un mes más tarde andaba llenando algún teatro de la calle Corrientes. En los últimos años había tenido decenas de enfermedades, principalmente la EPOC y una suerte de cardiopatía. La muerte era un tema recurrente. Parecía haberle perdido el miedo: “Estuve dos meses en coma y era como dormir una siesta”.

Fue adicto a la cocaína. Zafó. Al final, con una cánula que lo ayudaba a respirar, tuvo que dejar de fumar. El cigarrillo costó, pero a la droga se la saco de encima como a una mochila liviana.

“Estoy bastante harto de todo. En cualquier momento, largo”. Lo decía con una ambivalencia que no sabías bien si hablaba de su carrera o de una vida que exprimió hasta la última gota.

Porteño de manual, no sabía lo que era la distancia. Le encantaba que lo escuchen. Era vulgar, masivo. Desconocía el pudor. Tenía calle. Elegía comportarse como un sobreviviente. Mezclaba con destreza el terreno común al artista y al profano (al punto de que el artista, más bien modesto, nunca ha quedado al margen gracias al menudeo chismoso de sus constantes resurreciones).

El cantante será velado este martes en la Legislatura porteña. Entre las 19 y las 22 se permitirá el ingreso solamente a amigos íntimos y familiares, y de 22 a 24 estará abierto al público. Mañana miércoles abrirán las puerta desde las 8 hasta las 11 de la mañana.

En las entrevistas resultaba ser un anfritrión-hamaca paraguaya: te hacía sentir cómodo siempre, siempre. Después te tomaba del hombro como Guillermo Coppola y salías de la entrevista pensando que ya eras su amigo. Respondía cualquier cosa que pasara por tu cabeza.

¿Te gustan los tríos, Cacho? “Vos podés ser abierto en el sexo, pero hay que saber relajarse​. Te puede llegar a gustar un tipo o te puede llegar a violar un tipo. O te lo podés violar vos. Si la violación es inevitable, relájate y goza. Te pueden gustar dos minas, después te cansás de las dos minas y querés un tipo y, de golpe, la tenés adentro. Y cuando la tenés adentro, decís: ‘¡qué hice!’ Lo malo es si te gusta. O no: si te gusta es tremendo, porque sentís que estuviste toda la vida al dope hasta que te diste cuenta, de grande, que te la pusieron y te gustó. Por eso, ante la duda, no quiero ni que me toquen el culo”.

Mónica Gonzaga y Cacho Castaña.

Ese era Cacho, que encima tenía el alias más popular de la música popular: Cacho. Había nacido Humberto. Jamás lo llamaron así. Humberto Vicente Castagna (nacido el 11 de junio de 1942). Infancia feliz, piano y pantalones cortos, padres zapateros, de ahí al rock, a Elvis, a Los Beatles.

En los últimos 20 años fue noticia menos por su obra que por su vida caracterizada por un estado de salud deteriorado más algunos milagrosos romances con mujeres jóvenes. Eso sumado a la exaltación de una figura notoria sólo comparable a la del Obelisco. En un momento se inclinó por el umbandismo así como Juanse es católico y John Travolta se transformó en el dios de la cienciología.

Había que ser porteño para entender su métrica. Su historia fue la de hombre público que se relacionó con mujeres públicas. A fines de 1994 Cacho Castaña y Silvia Peyrou vivieron un romance luego de conocerse en una función de la obra Un cacho de corona.

Se casó tres veces. La primera vez con la vedette Selva Mayo, con quien contrajo matrimonio en medio de un rito umbanda. La segunda, con Andrea Sblano, hija de un amigo de toda la vida (2006). Cinco años duró el matrimonio. Ella tenía 26 años; el, 63.

Volvió a intentarlo, esta vez con Marina Rosenthal Cabrales, una psicóloga marplatense, heredera de un emporio cafetero y 34 años más joven que él. Estuvieron juntos desde 2012.

Cacho Castaña, en su último cumpleaños, rodeado de amigos.

En la letra de tu tangazo canta “sábado con trampas” ¿Pero El Día de Trampa no era el jueves? “Los jueves eran el Día Puloil, el de las camucas. Los sábados eran con trampa porque había escolazo, timba, carreras. Se jugaba mucho y…”

Llamaba la atención cómo podía ser que la misma persona fuera capaz de hacer Café La humedad y temas como El ladrón. Una vuelta se lo preguntamos: “Bueno, primero nació el tipo de Café la humedad. No te olvides que yo debuté tocando el piano en una orquesta típica a los 15 años. Después se me llenó la cabeza de humo: las guitarras eléctricas, el rock, el twist. Acá se esuchaba tango y jazz hasta que apareció Elvis y Palito y entonces nació una música popular argentina. Lo grasa llegó más tarde…”

Construyó un personaje querible. Querible, para los parámetros del mundo del espectáculo criollo, a veces quiere decir impune. Ese don de estar más allá del bien y del mal que alcanzaron Maradona, Susana, Mirtha, Charly García. Y Cacho.

En la famosa anécdota del baúl con Susana estaba la duda de si ella le había metido los cuernos a Monzón, o si se encontraba separada del boxeador. “Monzón me vino a buscar. No se hizo el boludo. Fue un momento jodido, pero ya pasó. No quiero hablar de eso, porque él no está. Sólo puedo decirte que lo de Susana fue una cosa muy linda. Una botella de champán. El otro día le mandé mi libro con una dedicatoria normal: ‘Con cariño, para Susana’. Mi mujer (Marina Rosenthal) me dijo que no podía ponerle eso. Entonces arranqué con otra cosa y Marina se chivó: ‘Fuiste, eres y serás el sol en mi fría soledad’”.

Jugando a que era su última nota, en otra oportunidad nos prometió decir la verdad y nada más que la verdad. ¿Cuánto de mito y cuánto de realidad? “Todo cierto, lo juro. A mí me divierte la prensa amarilla, siempre me hizo cagar de la risa, pero nunca me inventó ningún romance. De todas formas, por mí que digan lo que quieran, yo nunca pienso desmentir nada…”

Una trayectoria entre Julio Sosa, El Polaco y Elvis

Su primer referente, Julio Sosa. Luego Elvis. Al final eligió al Polaco Goyeneche, su guía espiritual. “Un día me dijo: tenés la obligación de salvar al tango porque nadie está escribiendo nada’. Me tiró una bolsa de cal”. Justamente al Polaco le dedicó Garganta con arena –junto a Café la humedad y Me gustan las mujeres con pasado, las tres mejores canciones entre las más de 1500 que grabó.

Fue un doble agente. Tocó en una orquesta típica y no dudaba en reivindicarse precursor de la bailanta (”A mí me gustan Los Pibes Chorros y Damas Gratis”). Autor de Tita de Buenos Aires y de La vuelta del matador o Quieren matar al ladrón.

“Nunca renegué de esas canciones. Las sigo haciendo en los shows. Si no, la gente me mata. Hay muchos artistas que agarran la onda culturosa y se despegan de su pasado, unos hipócritas”.

Conforme a los achaques frecuentes, a la bendición del Polaco Goyeneche y a su particular encanto varonil, encontró un amplio abanico de admiradores impensados que lo llenaron de homenajes en vida: La Beriso, Calamaro, Pocho la Pantera, Gustavo Cordera, Nacha Guevara. Decía que con el tango empezó la guita y que este Cacho, el de la última época, sería el más recordado. “Tuve una vida un poco desordenada”, confesaba con más orgullo que pesar.

Nunca fue de derecha ni de izquierda. Cuando hablaba de política se ponía aburrido y poético. Dios era una cosa literaria. Su médico y amigo, el doctor Alfredo Cahe, no tenía ningún tipo de reparo en hablar del paciente. Se le consultaba con delicadeza y él respondía que Cacho era un paciente difícil que llegaba a fumar, incluso, estando internado en el sanartorio.

Su debilidad por las mujeres llevó a Cacho a fomentar el mito de haber contado 500 aventuras. “Estuve con minas notorias, buena mercadería. Las convivencias son difíciles. Después de dos o tres años aparece la rutina y ésta no se casa para toda la vida”, reflexionaba señalando su entrepierna.

Si de todo se vuelve menos de una disputa sobre feminismo, en el programa de Mirtha Legrand Cacho se equivocó con un fallido intento de humor: “Cuando la violación es inevitable, relájate y goza”. Hubo escraches, tuvo que suspender presentaciones, desvalijaron su casa en Olivos. “Para derrapar, cuenten conmigo”, se disculpo buscando hacer las paces con Malena Pichot.

El siguiente episodio de género no tardó en llegar: “Me enoja que las minas se peleen. A las minas, hay que voltéarselas”. Justo en esos días, volvieron a internarlo.

Pero, bueno, era Cacho de Buenos Aires, no Victorio Federico Alzaga Unzué. Así que una de cal y otra de arena, también tuvo su merecido tributo en los Premios Gardel y cantó en el Luna Park junto a Palito Ortega y Tini Stoessel.

En 2016, cuando se casó con Marina Rosenthal, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, actuó de juez de paz.

Fue hincha de San Lorenzo y fugaz pai umbanda.

En una entrevista podía no tenerle miedo a la muerte y en la siguiente declararle su “pánico” o decirte con risa de cosaco: “La otra vez vino un fulano y me preguntó qué me gustaría que pusieran en mi lápida. !Qué sé yo, flaco! Pongan lo que quieran, total no la voy a leer”.

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