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El peronismo unido y la Corte Suprema suman alertas para el Gobierno

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El Gobierno pero sobre todo la economía registran cada hecho político –y judicial, con sentido político- como señales que pueden marcar un rumbo más o menos crítico en el año electoral que recién arranca. La Corte aportó un revés con su fallo a favor de San Luis por un reclamo de fondos: agrega un eslabón a sus mensajes duros, anticipa otros y exhibe un trío dominante en el tribunal que de todas maneras no agota sus propias internas. El Congreso volvió a mostrar una foto del peronismo unido: tampoco resuelve esa discusión interna pero sugiere que el Presidente es la principal variable de ajuste en su propia pelea.

Las internas, de todos modos, son analizadas de diferente modo en el oficialismo. En el caso del peronismo, los funcionarios y legisladores más vinculados a las negociaciones creen naturalmente que será un año muy difícil, pero no cierran todas las puertas al PJ. Es decir, evalúan que en alguna medida pueden cerrar algún que otro trato. Y sienten que si los temas generan expectativas o son de interés social, no todo es gratis para la oposición actuando de manera indiferenciada –kirchneristas, federales y otros- como único recurso. El ejemplo de estas horas es el rechazo al DNU sobre extinción de dominio para bienes que son producto de la corrupción.

Más compleja y menos esperanzada es la lectura sobre la Corte Suprema. El principal problema es el empeoramiento de la relación con el tribunal, que venía arrastrando problemas para establecer una interlocución unificada y sólida mucho antes de la ofensiva relámpago que dejó fuera de la presidencia de la Corte a Ricardo Lorenzetti, pero para nada fuera de combate, y coronó a Carlos Rosenkrantz, pero acotado de entrada por sus colegas.

(cij)

Ese desenlace y sus estribaciones recrearon ayer mismo los malestares y reproches en el interior del oficialismo por aquellos hechos y hasta por el aporte propio a la integración actual del tribunal. En ese contexto, el fallo a favor de la demanda de fondos motorizada por San Luis resultó significativo no sólo medido en términos presupuestarios. La decisión de la Corte completa en este año electoral lo que había empezado en la antesala de la asunción de Mauricio Macri. Aquella vez, noviembre de 2015, Lorenzetti como titular del tribunal, Juan Carlos Maqueda y Carlos Fayt resolvieron a favor de Santa Fe y San Luis – y también de Córdoba por efecto de otra medida- el reclamo por la devolución de fondos de coparticipación que se venían recortando desde la época de la Alianza y durante todo el kirchnerismo.

Cristina Kirchner decidió ampliar los efectos al resto de los distritos mediante un decreto, apenas un par de semanas antes de despedirse de Olivos. Macri lo frenó, sobrevino una larga negociación y un acuerdo con las provincias, entre ellas Córdoba. San Luis y Santa Fe siguieron el pleito. La Corte ahora, con las firmas de Lorenzetti, Maqueda y Horacio Rosatti, le dio la razón a San Luis, anticipo además de respuesta al planteo santafesino.

El Gobierno buscaba anoche restarle dramatismo al tema. Decían que no hubo sorpresa con el fallo y que no hay plazos para negociar ahora con Alberto Rodríguez Saá, pero la dureza del gobernador –más aún en plena campaña y en dura pelea interna política y familiar- y los propios límites judiciales anticipan que no sería fácil ni con tiempos eternos. Se verá.

Ocurre, sin embargo, que ese aspecto –aún con el impacto que pueda tener en épocas de poda de gastos- no es el más grave o no los de manera excluyente. La Corte está exhibiendo un problema de varias caras. Se consolida una especie de nueva mayoría, sino automática sí repetida y denominada con acidez “mayoría peronista”: Lorenzetti, Maqueda y Rosatti. Se consolida también la soledad de Rosenkrantz y cada una de sus “derrotas” ante el trío es considerada un traspié para Macri. Pero para completar, ese terceto tampoco es sólido, porque se mantiene la competencia interna entre Lorenzetti y Rosatti.

(Foto: Pablo Grinberg / Comunicación Senado)

No parecen señales de independencia, sino de disputa doméstica y de dureza con el Gobierno. Ese cuadro, por supuesto, genera incertidumbre. Y es un dato fuerte en este año electoral con economía complicada.
Otra dimensión -más matizada y menor pero nada desdeñable- tiene este primer gesto del peronismo en el Congreso y en el arranque político de 2019.

Los distintos sectores del PJ y el kirchnerismo confluyeron para votar en bloque en la comisión bicameral encargada de revisar los DNU. Empataron de ese modo con el oficialismo y le dieron así a un legislador de La Cámpora la llave para rechazar el decreto sobre extinción de dominio.

En el oficialismo, destacaban después tres puntos. El primero, práctico: el DNU debería ser ahora rechazado por las dos cámaras para caer. El segundo, de valoración: el peronismo en todas sus vertientes queda así expuesto como la fuerza que impide la recuperación de bienes generados por la corrupción. Y la tercera, producto de la anterior y de algunos sondeos: algunos creen que hay margen para evitar el fin del decreto en el recinto o para tratar la postergada ley de extinción de dominio.

El fallo de la Corte y este capítulo legislativo marcaron ayer un día político realmente denso. Es imposible pronosticar si anticipan la tensión de la disputa que viene. Pero asoma claro que con esas preocupaciones, también por sus posibles estribaciones económicas, se las deberá ver el Gobierno de manera creciente.

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La “pesada herencia” de Macri: advierten que metió a la Argentina en el “peludo” del FMI por 10 años o “mucho más”

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A poco más de un año del (mal) recordado video en que Mauricio Macri anunció que la Argentina volvía al endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional por unos USD 57 mil millones, con posteriores modificaciones en el acuerdo y los condicionamientos impuestos, comienza a conocerse cuál será la “pesada herencia” que Cambiemos dejará como consecuencia de su política económica.

En ese sentido, desde hace tiempo, el pago de ese abultado del endeudamiento más grande de la historia nacional es el centro del debate electoral, en lo que parece ser que será un final cabeza a cabeza entre la fórmula de Macri y un acompañante indefinido y la de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

Es que, como pronosticaron diversos especialistas en diálogo con Política Argentina, la “pesada herencia” del endeudamiento con el FMI que Macri metió en el país durará unos 10 años o “mucho más”.

El ex director del Banco Central Arnaldo Bocco evaluó que “no es una respuesta sencilla, porque hay una cantidad de factores que se tienen que dar, que son todos muy fuertes”. En ese camino, explicó que “va a depender de quién gane las elecciones, qué programa aplique, cuál sea el saldo de balanza de pagos y balanza comercial y qué ocurra realmente con el flujo de las exportaciones”.

“Hay que ver cuánta confianza produce este Gobierno si para la sangría de la fuga de capitales o el que venga, que tenga efectivamente un manto de confianza con una nueva política económica y le de tranquilidad a aquellos sectores más postergados, sin trabajo o sin actividad, y mejoren los indicadores macro”, sintetizó.

“Si eso ocurriese, tal vez el nuevo gobierno se va a replantear el acuerdo con el Fondo para ir a tiempos más extendidos y correrlo a un plazo más lejano. Es casi inevitable una situación de este tipo”, afirmó, y opinó que “un frente en que esté el peronismo y otros partidos de la oposición alineados va a encaminarse a un programa de reactivación inmediata”.

Finalmente, concluyó que la cosa va para largo y que habrá que buscar “mecanismos de pago alternativos”: “No sé si dos mandatos, pero lo que no ocurra en los primeros dos años no va a pasar más. No hay manera de que se prolongue en el tiempo una renegociación, tiene que ser en el primero o segundo año, porque la Argentina tiene vencimientos por USD 150 mil millones en los próximos cuatro años, porque no puede pagar esa suma en esos años. Aún en un escenario virtuoso la Argentina va a tener que replantearse la relación con los acreedores, va a tener que buscar un mecanismo de pago alternativo”.

“Es muy difícil saber cuánto tiempo esto puede llegar a durar. Va para largo, para muy largo. Va para mucho tiempo”, sentenció el analista financiero Christian Buteler consultado por este medio.

Según explicó, “hay que tener en cuenta que el crédito comenzó el año pasado, no pasó la primera revisión y se tuvo que modificar”. Luego, ya este año, no se terminaron de “recibir los desembolsos y ya se está hablando de refinanciarlo porque se ve que no va a ser posible cancelarlo en el plazo pacto”.

“Argentina no genera los dólares necesarios para poder cancelar ni este crédito ni la inmensa deuda que tiene. Lo más fácil de refinanciar va a ser con el FMI. Vas a cambiar de programa, y obviamente eso viene con algunas otras metas y hay que ver cómo pasa eso por el Congreso. Eso así y todo es más fácil que tener que negociar una refinanciación con los titulares de bonos”, concluyó.

Guillermo Nielsen, quien supo ser secretario de Finanzas y hoy es mencionado como posible integrante del equipo del precandidato a presidente Alberto Fernández, pronosticó: “Tenemos FMI para ocho años más”.

En una entrevista con Ámbito Financiero, criticó fuerte que Macri “se fue de mambo con la deuda” y alertó, en ese punto, justamente el hecho de que lo que sigue es la “herencia” que quedará de ese error: “Y todavía no entró en juego devolverle la plata al FMI. Eso va a ser peludo”.

“Haber ido al FMI fue un error muy grande. Tendrían que haber sido mucho más prudente y haber tomado mucho menos deuda y acomodarla. Qué distinta hubiese sido la historia si este gobierno hubiese crecido al 3% todos los años. Tendrían que haberse cuidado más. Expandieron el gasto público. No sabían en qué se estaban metiendo. No entendieron cuál era el rol del Fondo. Es endeudamiento barato pero es control de la economía”, concluyó.

Por otro lado, en una nota con Perfil, el economista y dirigente de Unidad Popular Claudio Lozano se manifestó en la misma línea y evaluó que al menos “dos periodos de Gobierno seguro o hasta diez años” Argentina tendrá que encima la pata del FMI.

“El país tiene un conjunto de compromisos acumulados para los próximos años que son impagables, hablamos de un total de deuda de 150 mil millones de dólares”, precisó el ex diputado nacional.

Según juzgó, la reprogramación de esos vencimientos “dependerá de la relación futura”, es decir del próximo gobienro, porque “el Fondo plantea que están dispuestos a renegociar el programa pero condicionando la política económica”. En esa línea, le recomendó a la próxima gestión denunciar “el acuerdo ante sus autoridades, que son la ONU” porque el acuerdo es “irregular”. Y sentenció, en el mismo sentido que sostuvo hace unos días un ex ministro de Grecia que lidió con el organismo: “Jamás podría haber otorgado al país un acuerdo que favorece a la fuga de capitales”.

Según los cálculos de la consultora LCG en base a datos del Ministerio de Hacienda, el candidato que gane las elecciones deberá decidir cómo afrontar el pago de la suma de USD 156.220 millones durante su mandato, y en primer lugar los USD 22.800 millones que se vencen en 2020. Una verdadera pesada herencia.

Con todo, en tiempos de Macri el FMI ya se mostró receptivo para renegociar la deuda e, incluso, aceptaron que el Banco Central utilice fondos prestados para controlar una posible corrida cambiaria. En medio del proceso electoral y a días de haberse lanzado la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, el vocero del FMI, Gerry Rice, no descartó reunirse con el precandidato kirchnerista y aclaró que “no sería inusual”.

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Idas, vueltas y presiones: la ensalada de Alternativa Federal

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Desde que el peronismo lanzó su fórmula el último sábado, Alternativa Federal entró en un laberinto del que no sabe como salir. Roberto Lavagna rompió porque no quiere ir a internas, lo apretaron sus aliados y amaga con volver. Además, Sergio Massa sigue debatiendo si quedarse en la “tercera vía”, donde se lo comería la polarización, o acercarse al Partido Justicialista para ser parte del Frente Patriótico que ya tiene a Alberto Fernández como precandidato presidencial.

El miércoles Lavagna decidió romper con el frente tras reunirse con Juan Schiaretti, enojado por la convocatoria a Daniel Scioli y por un supuesto acuerdo con el macrismo. Sin embargo, la puerta no está cerrada.

El economista fue presionado por sus aliados. La titular del GEN, Margarita Stolbizer, dialogó con Perfil y lanzó: “Yo creo que hubo una mala expresión de él al decir que era una etapa cerrada. No es así, al punto que fuimos con (Miguel) Lifchitz a la reunión de Alternativa Federal y luego seguimos hablando con Roberto”.

Un rato antes, el propio ex ministro de Economía había admitido en radio Mitre que “sigue abierto el diálogo con Alternativa Federal”. Se dio cuenta que su espacio, Consenso 19, empezaba a convertirse en una cáscara vacía.

La tensión creció y durante el mediodía del jueves el precandidato presidencial fue recibido por el senador Miguel Ángel Pichetto en su oficina del Congreso Nacional.

Tras la reunión, el operador de Lavagna en Alternativa Federal insitió: “Estamos dialogando y consolidando los espacios de Alternativa Federal y Consenso 19, el diálogo es la herramienta más importante y fundamental para la Argentina”.

Mientra la negociación para que el economista compita en una PASO, siempre y cuando no se sume Scioli, sigue abierta, crece el interrogante Sergio Massa.

No son pocas las voces del Frente Renovador y del Partido Justicialista que insisten en un acuerdo del peronismo con el tigrense para que compita contra los Fernández en una PASO, dentro del Frente Patriótico.

Por las dudas, Urtubey ya le marcó la cancha púbicamente: “Tengo la confianza de que Massa no se irá a Unidad Ciudadana”.

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La ONU destacó el Conectar Igualdad y destrozó a Macri y su comparación entre computadoras y asado

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La ONU, a través de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), publicó un paper científico de dos investigadoras argentinas del CONICET en el que destroza la idea de Cambiemos y desmiente categóricamente al presidente Mauricio Macri y su deplorable comparación entre las netbook del programa Conectar Igualdad y los asados para minimizar los resultados de la iniciativa de la gestión kirchnerista sobre los estudiantes.

“Repartir computadoras sin acceso a internet era como repartir asado donde no hay parrilla”, aseguró Macri hace unos días, en un video que Política Argentina dio a conocer y que se hizo viral luego, levantado por cientos de medios, políticos y referentes de distintos sectores. No se trata sólo de esas palabras, ya que justamente Cambiemos liquidó el programa Conectar Igualdad, las computadoras y todo tipo de aplicación en las escuelas.

Como respuesta, las investigadoras María Verónica Alderete y María Marta Formichella cotejaron los promedios académicos de adolescentes de 15 años antes y después de acceder al programa Conectar Igualdad, por el que el Gobierno nacional repartió 4 millones y medio de netbooks en las escuelas secundarias de todo el país entre 2010 y 2014.

Alderete y Formichella analizaron el desempeño académico de los alumnos antes y después de recibir la computadora y determinaron que “se rechaza la hipótesis de que no existen diferencias en el rendimiento educativo” entre los estudiantes que participan del Programa Conectar Igualdad y los que no.

“Se obtiene una diferencia estadísticamente significativa en el rendimiento educativo promedio entre el grupo de estudiantes beneficiados con el Programa y aquellos no beneficiados”, concluyeron las científicas.

En el mismo sentido, agregaron que “si bien la diferencia en las pruebas es estadísticamente significativa, su cuantía promedio es baja”, y que “este reducido impacto en el rendimiento educativo constituye una evidencia de que la implementación del Programa, aún en estado incipiente, no ha explotado todas sus potencialidades”.

Alderete y Formichella hicieron énfasis en que el éxito de Conectar Igualdad no se limita a entregar las computadoras sino también a la formación de docentes que las incorporen en las actividades, al soporte técnico para garantizar su buen uso y al wifi en las escuelas.

“Además se requiere que la distribución de los equipos se complemente con la existencia de condiciones mínimas de acceso a Internet en las escuelas e implementación de estos equipos en ellas”, aclararon las autoras.

El trabajo de las investigadoras comprobó que “se obtiene una diferencia estadísticamente significativa en el rendimiento educativo promedio entre el grupo de estudiantes beneficiados con el Programa y aquellos no beneficiados”.

“Sin embargo”, expresaron, “esta diferencia no necesariamente se traduce en un cambio cualitativo importante en términos de rendimiento educativo, ya que el valor absoluto de las diferencias de promedio es bajo”.

Y finalizaron: “Una prueba de que el programa aún no ha trascendido la etapa de mero acceso al equipo por parte de las escuelas es que el impacto en el rendimiento educativo del Programa es muy similar al de la disponibilidad de computadoras en el hogar”.

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