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domingo, febrero 28, 2021
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Federico Delbonis, el campeón de la Copa Davis que quiere volver a ser

La temporada 2016 fue la mejor de Federico Delbonis. En abril celebró en Marrakech su segundo título, a principios de mayo llegó al 33° escalón del ranking, su mejor posición, y cerró el año con la histórica conquista de la Copa Davis, en la que ganó el quinto punto en la final ante Croacia, en Zagreb, lo que le dio el título a Argentina.

Todo parecía listo para que siguiera su ascenso. Pero en los últimos tres años, sufrió con la irregularidad y no tuvo los rendimientos ni los resultados que esperaba. Sin embargo, el azuleño, siempre positivo, no se dejó abatir. Hoy, a punto de encarar el último tramo de este 2019, con el Challenger de Buenos Aires como primera parada, sigue luchando y trabajando para ser cada vez mejor.

“Las últimas temporadas no fueron las mejores y tuve muchos altibajos. Una de las razones por las que no logré la regularidad que hubiera querido fueron un par de lesiones que me relegaron y me hicieron perder el ritmo. Nunca me había pasado antes. Justo en un buen momento de mi carrera, me lesioné la cadera y eso me llevó a tomar recaudos o a prestar atención a cosas a las que antes no les daba importancia”, reflexiona Delbonis en una charla con Clarín, en la previa del certamen que se jugará desde este lunes en el Racket Club y en el que será el máximo favorito.

Aunque quien hoy es el 71° del mundo aclara: “No quiero echarle toda la culpa a una lesión en particular. Tal vez si no la hubiese sufrido, hoy tendría otro ranking. Tal vez no. Pero es una de las explicaciones más coherentes que le encuentro. Igual sigo siempre con la mira puesta en seguir aprendiendo y mejorando para dar lo mejor de mí y ver qué me depara el futuro. Espero poder revertir esto”.

En ese camino de búsqueda de la evolución personal, el recuerdo de aquel festejo en la Davis tiene un rol especial. “Ese título no me cambió la vida, pero sí me marcó mucho. La gente se fija más en mí y eso agrega una poquito de presión extra. Pero no cambiaría nada de lo que nos pasó. Fue muy lindo. Me sigo emocionando cuando vuelvo a ver videos de esa serie. Y esas cosas que viví grupalmente me dan ganas de intentar lograr algo parecido individualmente”, reflexiona.

Las lesiones de las que habla Delbonis lo complicaron en las dos temporadas anteriores. En 2017, tuvo un desgarro en un isquiotibial, una lesión en los glúteos y la molestia en la cadera que lo dejó afuera del Abierto de Estados Unidos y del repechaje de la Davis ante Kazajstán, en Astana, que marcó el descenso de Argentina a la zona Americana.

Sus puntos más altos fueron la semifinal de Hamburgo, en julio, y dos festejos en challengers: en Todi, en junio, y en Cali, en octubre. Arrancó el año como 41° en el ranking, cayó hasta el 139° y finalizó 68°.

Federico Delbonis quiere encontrar la regularidad.
Foto: Juano Tesone

En 2018, una lesión en el pie derecho lo condicionó tras la gira sudamericana de polvo de ladrillo y otra vez la cadera lo obligó a empezar sus vacaciones en octubre. En febrero fue semifinalista en Buenos Aires y en septiembre gritó campeón en el Challenger de Biella. En agosto llegó a estar 111° el mundo, pero cerró la temporada en el 80° lugar.

En lo que va de este 2019, sin problemas físicos significativos, se movió entre el 63° y el 84° escalones, con las semifinales de Córdoba, Ginebra y Bastad, la tercera ronda de Miami -perdió con Djokovic- y el título en el Challenger de Perugia como techos.

Delbonis, sin embargo, no dejó que esos altibajos le afectaran la cabeza ni le hicieran replantearse la forma de trabajar que trae desde hace años con su equipo, al que sumó a fines del año pasado a Mariano Monachesi.

“Lo importante es seguir trabajando de la mejor manera, sean buenos o malos los resultados, para no ser ni el mejor cuando te va bien ni el peor cuando te va mal. Y no darle demasiada rosca. Te replanteás y podés cambiar pequeñas cosas, pero no vas a modificar todo lo que venís haciendo porque las cosas no te salgan”, la receta del bonaerense.

Y amplía ese concepto: “Si realmente confiás en lo que te dice tu grupo de trabajo, a la larga los resultados van a llegar. Es un camino. Y cuando finalmente salgan las cosas, uno va a disfrutar y va a decir: ‘Viste, valió la pena tanto esfuerzo. Nunca rendirse’. Hay que tratar de seguir siempre. Y si las cosas no salen, buscar dentro de lo posible la explicación y mantener la cabeza estable”.

Parece que ningún escenario es demasiado oscuro para Delbonis. El campeón de San Pablo 2014 y Marrakech 2016 no niega la realidad, pero cuando habla se refleja en su voz la ilusión por seguir compitiendo. Y en eso mucho tiene que ver su familia: su mujer Virginia y sus hijos Celina, de 5 años, y Mateo, de cuatro meses.

“Ellos son los que me bancan día a día cuando estoy de mal humor, enojado o me levanto cruzado. Mi vida cambió mucho desde que nacieron mis hijos. Me cambiaron muchas prioridades y puedo dejar de lado muchas cosas por ellos que antes no dejaba. Pero ellos conocen muy bien cómo es la vida del tenista. Es muy linda y también sacrificada. Es duro dejar a tu familia cinco o seis meses, pero son cosas con las que tenés que jugar. Y es importante saber que ellos están al cien por ciento conmigo”, reflexiona Delbonis.

Federico Delbonis es padre de dos hijos y tienen claro lo difícil que es dejar a su familia cuando viaja.
Foto: Juano Tesone

La otra gran motivación del azuleño es la posibilidad de superarse cada vez más. “Querer ser mejor todos los días es muy lindo y es una parte fundamental para seguir. Es lo que uno se plantea día a día para poder ir a entrenar. Y conseguir cosas nuevas dentro de lo tenístico es fundamental. El tenis es un deporte a veces monótono, porque muchas veces hacés siempre lo mismo. Poder encontrarle la vuelta para que eso te sirva es importante”, comenta.

Sus objetivos los tiene bien claros: tratar de mejorar el ranking, ganar algún torneo más y tener mejores rendimientos en los Grand Slams -la tercera ronda en Australia 2016 es su mejor resultado-. Claro que todo eso sería la consecuencia natural de recuperar la regularidad y poder hilvanar varias semanas jugando en muy buen nivel. Con 28 años -cumplirá 29 el 5 de octubre-, Delbonis siente que aún tiene tiempo de sobra para cumplir esas metas.

“Creo que ya pasé la mitad de mi carrera, pero todavía estoy con ganas y con la mentalidad de que puedo hacer muchas cosas. No siento que estoy en declive. Me quedan todavía algunos años y me siento bien, estoy trabajando bien y todavía disfruto viajar, que es fundamental. Quiero estirar mi carrera lo más posible. Voy a seguir hasta que no me quede más tenis”, anticipa el azuleño, que no se deja abatir por los malos momentos y, siempre positivo, sigue mirando hacia adelante.

¿Habrá nueva Davis?

Mayer, Pella, Delbonis y Del Potro, con la Copa Davis, en Zagreb.
Foto: Germán García Adrasti

Cuando comenzaron a circular las versiones sobre los cambios de formato en la Copa Davis, Federico Delbonis fue uno de los tenistas que se lamentó sobre la posibilidad de que se eliminaran las series de local y visitante.

Hoy, a dos meses de la primera Gran Final del renovado torneo, en Madrid, mantiene su postura: “Eso era la gran mística de la Davis, que ahora va a quedar como un torneo más en el circuito. Veremos ahora qué sale de este nuevo formato”.

Igual, se ilusiona con la chance de poder formar parte del equipo argentino para la cita en la ciudad española, del 18 al 24 de noviembre. “Ya hablé con el capitán (Gastón Gaudio) y le dije que estaría disponible si él quiere. Por eso mi decisión de ir a Europa y jugar algunos torneos ahí para que me vea (tras el challenger de Buenos Aires, disputará otro en República Dominicana y luego la gira europea de canchas duras bajo techo). Quiero ponérsela difícil a la hora de elegir los jugadores. Jugar para Argentina es siempre lindo”, comenta.

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