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lunes, marzo 8, 2021
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Gesto político de Alberto a Larreta, mientras el PRO tiembla, el Gobierno recibe apoyo de dialoguistas

En el marco virtual de su primer acto central por la Declaración de la Independencia, el Aniversario 204º, el presidente Alberto Fernández sorprendió a algunos pero no tanto a quienes conocen el contexto al presentar al jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, como un “amigo”.

Lo hizo al mencionar a los gobernadores que lo acompañaban en forma virtual, desde sus distritos, en el acto oficial por el Día de la Independencia.

Rodeado de empresarios y sindicalistas en un escenario montado en el quincho de la Quinta de Olivos, se desplegó detrás del mandatrio y sus acompañantes una pantalla gigante en donde se observaba a los gobernadores.

Antes de empezar su mensaje, Fernández enumeró a los gobernantes que lo acompañaban. En el transcurrir de esa lista, se destacaron las menciones que hizo a quienes llamó “amigos” y quienes denominó “queridos”.

Entre los “amigos”, Alberto mencionó a los oficialistas y peronistas Gildo Insfrán (Formosa), a Alicia Kirchner (Santa Cruz), a Manzur y a un opositor, Horacio Rodríguez Larreta (Ciudad de Buenos Aires).

Mientras que entre los “queridos”, enumeró a Juan “El Gringo” Schiaretti (Córdoba), a Axel Kicillof (provincia de Buenos Aires), a Arabela Carreras (Río Negro) y a Jorge “Coqui” Capitanich (Chaco).

A todos, los que saludó especialmente y los que señaló simplemente por nombre y apellido, el Presidente les extendió un especial agradecimiento por los esfuerzos que realizan en sus distritos para combatir la pandemia de coronavirus y las consecuencias económicas que provoca la cuarentena.

AMIGOS, PERO ALIADOS NECESARIOS

Fernández y Larreta se vieron por primera vez en persona, como ambos reconocieron, el 6 de diciembre del año pasado, cuatro días antes de la asunción del nuevo gobierno: se encontraron junto a un puñado de colaboradores en las oficinas que el Frente de Todos alquilaba en Puerto Madero.

Hasta que avanzara el coronavirus sobre el país, no se vieron más y, de hecho, el vínculo entre el gobierno nacional y la administración porteña se tensionó y, podría decirse por algunas acciones, hasta se vio golpeado. Es que en medio se interpuso la discusión en torno a la coparticipación.

Desde Casa Rosada se había tomado la decisión, como Fernández anunció incluso en campaña, de recortar la desproporcionada porción de recursos coparticipables que la Ciudad recibe del Estado nacional en comparación con el resto de las provincias, sus habitantes y lo que produce, y que Mauricio Macri, en cambio, aumentó apenas asumió la Presidencia.

Rodríguez Larreta reaccionó a esta decisión de Alberto enviando a sus asesores jurídicos a estudiar alternativas ante el inminente recorte, sin descartar un recurso ante la Corte Suprema.

La pandemia alteró todo. El Presidente y el jefe de Gobierno se convirtieron entonces en aliados frente a la gestión de la crisis sanitaria, y crearon un ámbito de discusión semanal que incluye además a Kicillof, y que tras más de cien días de cuarentena se mantiene inalterable, a pesar de las tensiones entre las jurisdicciones y los chispazos internos entre los socios políticos de cada uno de ellos. Muchas versiones y trascendidos, incluso, sostienen que Fernández y Rodríguez Larreta hablan más seguido de lo que trasciende.

La relación entre ambos alteró en consecuencia los lazos en Juntos por el Cambio, atravesado por una crisis de liderazgo que incluye al propio Macri. Por supuesto, no sólo ese vínculo sino también la propia forma de hacer política del espacio opositor y sus posturas ideológicas y políticas.

Ayer, por ejemplo, en su reaparición pública tras cuatro meses de silencio, Macri cargó en duros términos contra el Gobierno: dijo que aprovechó la pandemia “para avanzar sobre las libertades”. Enumeró proclamas que se vieron en carteles durante las protestas anticientíficas contra la cuarentena y hasta mencionó problemáticas que “arrastra” el país, como en el sistema sanitario, que los ajustes durante su gestión exacerbaron.

El último fin de semana, la crisis interna del PRO estuvo a punto de estallar tras el comunicado firmado por Patricia Bullrich, la UCR y la Coalición Cívica en el que calificó como un crimen de “extrema gravedad institucional” al asesinato de Fabián Gutiérrez, el ex secretario privado de Cristina Kirchner, en El Calafate. La Justicia se encuentra investigando y, por ahora, todo indica que el homicidio no tuvo ningún tipo de explicación política.

El tenor de la declaración despertó la furia del sector “moderado” del espacio, en el que confluyen Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, los intendentes del Gran Buenos Aires y algunos legisladores. Le sacaron la conducción unilateral a Bullrich, que ahora está intervenida por una mesa “colegiada” con integrantes de los distintos sectores.

La calificación de “amigo” de esta mañana por parte del Presidente ocurre en medio de esa interna y se da 24 horas después de haber recibido en Olivos a los intendentes Néstor Grindetti y Jorge Macri, representantes del ala “moderada” del PRO, dos de los dirigentes que forzaron la creación de una mesa ejecutiva partidaria que se oficializó el martes y que busca contener a todos los sectores. Juan Zabaleta, de Hurlingham, uno de los jefes comunales más cercanos a la Casa Rosada, fue uno de los promotores de esa foto.

Pero además, está la política y sus decisiones. Es que Fernández se reunirá el lunes con todos lo jefes parlamentarios en vísperas de un posible desenlace de la renegociación de la deuda, que ya recibió el respaldo de mandatarios y diputados opositores.

Juntos por el Cambio, de la mano de los dialoguistas, ya dio señales de respaldo, mediante el senador Martín Lousteau, pero también en la reunión virtual que el Presidente mantuvo ayer con gobernadores de las 23 provincias.

En ese encuentro, los mandatarios respaldaron la negociación con los tenedores de bonos argentinos bajo legislación extranjera y Fernández anunció el giro de $10 mil millones en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), para responder a los reclamos de asistencia financiera ante la emergencia sanitaria y el impacto económico de la cuarentena. En la reunión también participaron Guzmán, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, su par de Interior, Eduardo de Pedro y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

De Pedro es el interlocutor natural y más hábil ante los gobernadores. Massa, en tanto, necesita el apoyo de los mandatarios para que los diputados que les responden apoyen distintos proyectos de ley impulsados por el oficialismo, que cuenta con 119 voluntades y necesita 11 para sesionar y llegar a la mayoría simple.

Luego de la exposición de Guzmán sobre la deuda, Massa pidió el apoyo para tres proyectos que buscará sancionar este mes: la nueva moratoria fiscal, la ley para renegociar la deuda bajo legislación local y la ampliación del presupuesto para evitar la utilización de superpoderes. Cerca del titular de la Cámara baja confiaron a Tiempo Argentino que recibieron desde Juntos por el Cambio el apoyo de Rodríguez Larreta, hoy catalogado “amigo” por el Presidente; del gobernador jujeño, Gerardo Morales y de su par correntino, Gustavo Valdés.

Los movimientos están unidos por la gestión de la crisis en medio de la renegociación de la deuda, pero en medio de un conflictivo reacomodamiento del arco opositor, en vísperas de un nuevo banderazo organizado en 70 localidades del interior del país, convocado por espacios autoconvocados que tienen el respaldo de Juntos por el Cambio para protestar contra la extensión de la cuarentena, entre otros reclamos vinculados a la agenda del sector más duro del agro.

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