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sábado, marzo 6, 2021
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La “guerra” entre Rusia y Arabia Saudita por el petróleo, que hizo estallar los mercados

Cómo se originó la disputa que provocó una de las peores jornadas bursátiles de los últimos años.

Durante los últimos tres años, dos factores fueron sumamente influyentes en los mercados petroleros. El primero fue el surgimiento de la producción de shale oil en Estados Unidos, que transformó al país, de un gran importador de petróleo, en un exportador cada vez más importante. El segundo es la alianza entre Arabia Saudita y Rusia, que durante los últimos tres años han cooperado en recortar la producción, para intentar contrarrestar el efecto de la producción de shale oil.

Ahora la cooperación entre dos de los tres productores de petróleo más grandes del mundo — el tercero es EE.UU. — parece llegar a su fin. Arabia Saudita, como miembro dominante de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo, propuso la semana pasada recortes para desplazar el colapso en la demanda, a raíz del brote de coronavirus. Rusia, que no es miembro de la OPEP, se niega a continuar. Y la tregua se ha convertido en hostilidades abiertas.

Después de conversaciones con miembros de la OPEP en Viena, el ministro de energía ruso, Alexander Novak, regresó a Moscú para hacer consultas el jueves. En su ausencia, los funcionarios de la OPEP se reunieron y aparecieron con algo parecido a un ultimátum. El grupo en su totalidad recortaría la producción en 1,5 millones de barriles al día, o aproximadamente 1,5% del suministro mundial. La OPEP, que representa mayormente a los sauditas, haría el grueso de los recortes, 1 millón de barriles, en tanto, Rusia y otros productores recortarían el resto.

La pelea entre Rusia y Arabia Saudita derrumbó el precio del petróleo. (Bloomberg)

La pelea entre Rusia y Arabia Saudita derrumbó el precio del petróleo. (Bloomberg)

La jugada fue algo así como “una movida del jefe”, dijo Helima Croft, analista en RBC Capital Markets, aunque fue un rotundo fracaso. Rusia había jugado fuerte para hacerlo antes, pero esta vez, Novak no estaba jugando. La respuesta fue “no” nuevamente, y el ministro de petróleo saudita, el príncipe Abdulaziz bin Salman, y otros funcionarios regresaron a sus hoteles sin resultados ni comunicado.

Al no ajustar los suministros, los sauditas amenazaron con inundar el mercado.

El punto muerto fue inquietante para la industria. No solamente que la OPEP y un grupo más amplio de productores — conocidos en conjunto como OPEP plus — no acordaron sobre los nuevos recortes, sino que tampoco cerraron la extensión de 2,1 millones de barriles al día en recortes previos que se vencería a fines de marzo. Esto creó el peligro de un flujo tremendo de petróleo ingresando al mercado que ya está sumamente sobreabastecido y la caída profunda en la demanda.

“Desde el 1º de abril,  ni a nosotros, ni ningún país de la OPEP se le pedirá realizar recortes en la producción”, dijo Novak después de la reunión, de acuerdo con Reuters.

Los sauditas contragolpearon, notificando a los compradores el sábado, que ofrecerían grandes descuentos en sus ventas de petróleo para abril. Los recortes de precios probablemente serán seguidos por otros productores en la región, como los aliados de Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. El intento, dijeron los funcionarios sauditas, es el de crear más demanda para su petróleo con precio más bajos.

Los sauditas han producido aproximadamente 9,7 millones de barriles al año. La Agencia Internacional de Energía, una organización asesora con sede en París, que asesora a gobiernos y la industria, calcula que los sauditas podrían producir más de 2 millones de barriles adicionales, mientras Kuwait, Irak y Emiratos Árabes Unidos podrían agregar otro millón de barriles por día.

El mercado quedó atemorizado por esta potencial avalancha de crudo. En un momento el lunes, los precios estaban un 30% más bajos. Por la tarde, habían recuperado aproximadamente $36 el barril para el crudo Brent, el valor de referencia internacional, todavía con una caída profunda del 21%.

“El mercado realmente cubría esta alianza entre OPEP y Rusia”, dijo Neil Beveridge, analista en Bernstein, una firma de investigación de mercados. Con esa relación aparentemente cercenada, “no hay apoyo”, agregó.

Los rusos y los sauditas durante mucho tiempo han tenido una relación tensa.

A pesar de tener reservas enormes de petróleo, Rusia y Arabia Saudita rara vez se unieron en una cooperación. En su autobiografía, Out of the Desert, Ali Naimi, el ministro de petróleo saudita desde hace mucho tiempo, recuerda que en la víspera de lo que se transformaría en una reunión crucial de la OPEP, en noviembre de 2014, se entrevistó con Novak para pedirle ayuda en el manejo de una superabundancia creciente del petróleo. En esas charlas, se encontraba Igor Sechin, colaborador cercano del presidente Vladimir Putin, y director ejecutivo de Rosneft, la compañía petrolera más grande de petróleo.

Los rusos se negaron a continuar, dice Naimi, y él tomó sus papeles y se lavó las manos de tratar de estabilizar el mercado a través de recortes.

El presidente ruso, Vladimir Putin, saluda al príncipe heredero saudita, Mohammad bin Salman. (AFP)

El presidente ruso, Vladimir Putin, saluda al príncipe heredero saudita, Mohammad bin Salman. (AFP)

Un deslizamiento del precio a menos de $30 el barril concentró la atención, y eventualmente persuadió a los rusos de unir fuerzas con los sauditas. Se desarrolló una especie de romance entre Novak y Khalid al-Falih, quien sucedió a Naimi como ministro de petróleo saudí en 2016, quien mostró lo que aparentaban ser gestos naturales de camaradería en las conferencias de prensa de la OPEP.

Pero había tensiones, y durante al menos un año, los rusos dieron señales de que estaban cansándose del arreglo, lo cual puso un tope al crecimiento de las compañías petroleras como Rosneft. Mientras la producción de shale oil seguía aumentando, la OPEP y sus aliados tuvieron que seguir recortando. “Podían imaginar una serie interminable de recortes en adelante”, dijo Bhushan Bahree, director ejecutivo en IHS Markit, una firma de investigación. “Querían volver al crecimiento, en lugar de continuar este arreglo con los sauditas”.

Por su parte, los sauditas absorbieron la mayoría de los recortes para mantener a Rusia a bordo, situación que también fomentó la tensión. Además, al-Falih fue despedido el años pasado, por el príncipe heredero de la corona Mohammed bin Salman, y reemplazado por el medio hermano mayor del príncipe, el príncipe Abdulaziz, funcionario del petróleo veterano, pero que parece no tener una relación cálida con Novak, de la que sí gozaba al-Falih.

Además, los intermediarios influyentes en la energía, como Sechin en Moscú, parecían poner a Putin en contra del acuerdo saudita. Los sauditas habían presionado por los recortes desde al menos comienzos de febrero, ya que estaba claro que la epidemia iba a golpear muy fuerte la demanda. Los rusos también argumentaron en las reuniones que era una oportunidad de dañar a la industria del shale oil en Estados Unidos, que había lastimado a los dos grandes productores. Y Rusia conformó un fondo de $570 mil millones, que Moscú espera que barra al país ante una hambruna de ingresos por petróleo.

Rusia también puede dañar a la industria del shale, pero a un alto costo. La Agencia Internacional de Energía pronostica que la producción de shale podría disminuir en un entorno de $40 el barril. Pero una guerra de precios implica enormes riesgos para el mundo, incluyendo la privación a los países productores de petróleo de los medios para financiar programas sociales, que incluyen la atención médica, en un momento en el que están amenazados por el virus.

Jugar a la ruleta rusa en los mercados petroleros puede tener consecuencias graves”, dijo Fatih Birol, director ejecutivo de la agencia.

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