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Marcela Tinayre: “Mi mamá tiene, por lo menos, para una semana más de internación”

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Tras su intervención en el sanatorio Mater Dei por un diagnóstico de brida abdominal, Mirtha Legrand se recupera favorablemente y se encuentra con “buen estado de ánimo”, según contó Marcela Tinayre.

Nacho Viale, su nieto, contó que cuando la conductora se despertó de la anestesia, lo primero que le preguntó es cuándo podría reincorporarse al trabajo.

Su almuerzo del pasado domingo tuvo que suspenderse a raíz del cuadro clínico que presentaba, pero la producción del programa se encargó estos días de buscar alternativas para evitar levantar el ciclo de El Trece nuevamente. En consecuencia, se tomó la decisión de buscarle un reemplazo.

Se especuló primero con la posibilidad de que asumiera este rol su nieta, Juana Viale, pero esta opción quedó descartada y se optó por la figura de su mamá, Marcela Tinayre. Así, finalmente, tanto “La Noche de Mirtha” como “Almorzando con Mirtha Legrand” serán conducidos por Marcela.

“Mi mamá tiene, por lo menos, para una semana más de internación. Este fin de semana haré yo su programa. Todos me preguntan por ella y no paro de responder mensajes”, destacó Marcela a este portal.

Marcela Tinayre: Mi mamá tiene, por lo menos, para una semana más de internación

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WhatsApp y la llamada fatal: la empresa detectó una falla y aconseja actualizar

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La empresa WhatsApp  recomendó a sus usuarios actualizar la aplicación porque detectaron que unos hackers lograron instalar en varios celulares un software con un sistema de vigilancia remota en teléfonos celulares Android y Apple, aprovechando una falla de seguridad del sistema. El programa en cuestión, “un software espía” o “spyware”, permitió a los atacantes infectar el dispositivo de la víctima con una simple llamada y a partir de ahí acceder a sus datos personales, inclusive leer los mensajes en la plataforma.

La vulnerabilidad, informada primero por el Financial Times y reparada en la última actualización de WhatsApp, permitió a los hackers insertar el programa maligno en los celulares durante las llamadas de voz a través de la aplicación, que utilizan unos 1500 millones de personas. “WhatsApp alienta a la gente a descargar la última versión de nuestra aplicación, así como a tener actualizado el sistema operativo de sus móviles, para protegerse ante potenciales ataques de seguridad diseñados para comprometer información almacenada en dispositivos móviles”, manifestó la compañía estadounidense, propiedad de Facebook, que no informó el número de usuarios afectados.

Una vez instalado, el programa lograba acceder a los datos personales de los usuarios, según denunció la Comisión de Protección de Datos (DPC). WhatsApp , no obstante, destacó que el virus tenía como objetivo “un selecto número” de sus usuarios. De acuerdo a la empresa, la falla fue descubierta a principios de mes y a los 10 días lograron combatirla con una actualización que corrige el error, aunque no aclaró si esa acción elimina el software espía que ya haya infectado un dispositivo comprometido.

“Este ataque tiene todas las marcas distintivas de una compañía privada que trabaja con algunos gobiernos en el mundo”, según las primeras investigaciones, continuó la empresa.

Según  Financial Times, que cita a un distribuidor de programas espía, la herramienta fue desarrollada por una oscura firma con sede en Israel llamada NSO Group, acusada de ayudar a gobiernos a espiar a activistas y periodistas. La organización defensora de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI), que ha denunciado haber sido objetivo de programas creados por el Grupo NSO en el pasado, subrayó que este ataque es uno de los que llevaban tiempo temiéndose como posible porque son capaces “de infectar tu teléfono sin necesidad de que hagas nada”, según Danna Ingleton, vicedirectora del programa de tecnología de AI.

NSO Group ganó notoriedad en 2016 cuando fue acusado de ayudar a espiar a un activista en Emiratos Árabes Unidos. Su producto más conocido es Pegasus, un programa invasivo que puede activar a distancia a un teléfono y acceder a su data. La firma aseguró que solo vende el programa a gobiernos para “luchar contra el crimen y el terrorismo”. The Citizen Lab, un grupo de investigación de la Universidad de Toronto, indicó en un tuit que creía que los hackers intentaron atacar a un abogado en derechos humanos el domingo pasado utilizando esta falla de seguridad, pero WhatsApp los detuvo. Esta filtración es la última de una serie de problemas de Facebook, propietaria de WhatsApp, que ha enfrentado fuertes críticas por permitir que los datos personales de sus usuarios sean utilizados por compañías de investigación de mercado.

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Estrenos de la semana: después de El secreto de sus ojos, Campanella vuelve a la ficción con El cuento de las comadrejas

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El cuento de las comadrejas, Argentina ★★★ ½

Más de cuatro décadas después de su estreno (opacado entonces por el sacudón del golpe de estado de 1976), Los muchachos de antes no usaban arsénico, de José Martínez Suárez, tiene, más que una remake, una nueva versión. A cargo de Campanella, que vuelve con El cuento de las comadrejas a estrenar un largo de ficción con actores -en el medio estuvo la animada Metegol- después de la oscarizada El secreto de sus ojos. Con varios cambios argumentales y de estructura, tiene un núcleo más que atractivo, con sus cuatro personajes que conviven en una casona, como alejados del mundo. Mara Ordaz (Graciela Borges), diva del cine que guarda premios, memorabilia y tesoros de su época de gloria, su marido actor, Pedro que va en silla de ruedas (Luis Brandoni), el que fuera su director (Oscar Martínez) y el también ex famoso guionista de sus películas (Marcos Mundstock).

Un elenco notable que lleva adelante lo más visible y sonante de la propuesta, su humor negrísimo, con una seguidilla imparable de diálogos ácidos, mordaces, crueles a morir. Una dinámica que puede parecer destructiva pero con la que, sin embargo, parecen funcionar bien. Hasta que llegan los villanos, evidentes para todos menos para Mara, en la piel de una pareja más joven que la reconoce y la admira. Y como Ordaz está tan ávida por recuperar la atención perdida, como una Norma Desmond de Sunset Boulevard, sospecha menos que las verdaderas intenciones de estos jóvenes (Nicolás Francella y la española Clara Lago, con impecable acento porteño) son otras. Acaso, quedarse con la casa para un jugoso negocio inmobiliario.

Campanella y su elenco consiguen mantenernos atrapados con la tensión que va creciendo en torno de este asunto, que, está claro, estallará de alguna forma. Esa tensión, sumada a los momentos de diversión genuina que proveen los actores, escupiéndose barbaridades en esa casa -un escenario más que principal: casi un personaje más-, hacen de El cuento una experiencia entretenida y graciosa. Y como es casi marca de fábrica del director, toda esta negrura chispeante se despliega sobre una especie de alegato en favor de los buenos tiempos pasados, aquí frente a la amenaza del progreso amoral, encarnada por los entrepeneurs. Y en este caso, como ha dicho Campanella, también como un homenaje al cine y a sus viejas glorias.

Dirección: Juan José Campanella. Elenco: Graciela Borges, Luis Brandoni, Oscar Martínez, Nicolás Francella, Clara Lago. 129 minutos

Tolkien, Estados Unidos ★★ ½

La biopic sobre el autor de El señor de los Anillos es una experiencia frustrante. En buena parte, quizá, porque se concentra en los años formativos del autor, profesor, militar, poeta británico, interpretado por Nicholas Hoult. Sus años de estudiante, sus amistades, el nacimiento del amor. Claro que sí son asuntos de interés, y que la atmósfera de esa Inglaterra de los primeros años del siglo XX, que lo rodea, ejerce un enorme atractivo y se ve con placer. El director finlandés Dome Karukoski provee varios buenos momentos, pero sin correrse de los estándares de una biopic prolija y reverente. Un film romántico, con el acento fuerte, en un universo masculino, en su relación con Edith Bratt (la bonita Lilly Collins) quien fue su esposa. Pero así como hay una leve emoción, romántica, en el retrato de ese vínculo, Tolkien no llega nunca a transmitir todo eso de sanguíneo, vital y cautivante que se supone asociado a la creación artística. De la que, por cierto, se habla bastante.

Clementina, Argentina ★★

Ópera prima de una experimentada productora cinematográfica, Clementina es el relato opresivo de una mujer que, al menos en apariencia, desde la primera escena, ha sido víctima de un terrible episodio de violencia doméstica. Uno que, estando embarazada, deriva en la pérdida de su bebé. Pero a medida que avanza el relato, la intriga se corre de lugar y se instala en su extraña actitud: no denuncia al agresor, no cuenta a nadie lo que pasó, no quiere dejar su casa, no colabora con la policía ni acepta ningún tipo de ayuda. Mientras la pareja, el supuesto agresor, no aparece más que como insinuación -golpes en la puerta, llamados telefónicos silentes-. Más allá de lo polémico que pueda resultar el planteo para algunos espectadores, Clementina tiene problemas de puesta y de ritmo, con personajes que se mueven y hablan lento y pausado, como zombies o actores de una puesta de teatro experimental, desnaturalizados. Flashbacks, efectos de sonido repetitivo son recursos de los que se abusa, a medida que el clima enrarecido y casi truculento, se evidencia de manera demasiado forzada.

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El Indio Solari presentó su autobiografía “No me gusta ni el pasado ni el futuro”

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La presentación de la autobiografía del Indio Solari, en la Feria del Libro, se vivió como la previa de un recital. Una larga fila de personas con remeras de Patricio Rey esperaban para ingresar a la sala Jorge Luis Borges, donde se iba a proyectar una entrevista al músico realizada por Marcelo Figueras, el periodista y escritor que llevó al papel el texto de Recuerdos que mienten un poco (Sudamericana, 2019). “Soy redondo hasta que me muera, ¡Vamos Los Redo’!”, cantaban ricoteros de todas las edades minutos antes de la proyección. De fondo, sonaban gemas redondas como “Yo caníbal”, “Susanita” o “To beef or not to beef”, de su etapa solista. Y apenas Juan Boido, director editorial de Penguin Random House, se hizo presente junto a Figueras y pronunció un “Hola”, los más entusiastas se largaron con aquel cántico que recuerda a Walter Bulacio y al Che Guevara. Boido sonrió, agradeció a los asistentes y a los hacedores del libro, dijo que se trataba de un “libro extraordinario e histórico” y sin mucho más presentó la entrevista grabada.

Durante casi una hora, Solari, en la intimidad de su hogar, fue respondiendo a varias preguntas disparadas por Figueras en torno a sus aventuras de adolescente en La Plata –“de chico era más dañino que pícaro”, confesó el músico–, su temprano interés por la cultura rock, sus variadas inquietudes artísticas (el cine, el dibujo, la literatura), su relación con la polìtica en tiempos de dictadura, sus filosofía ética y su mirada sobre la actualidad política y social del país. Una serie de tópicos, claro, que están más desarrollados a largo de las 600 páginas del libro. Sin embargo, Solari anunció en el video algunas cosas que no se cuentan en la biografía. La más importante es que no se presentará más en vivo, debido a que la enfermedad que padece (Parkinson) se lo impide.

“¿Habrá otra misa?”, preguntó Figueras. “Yo he aprendido a decir que no sé. El resto del cuerpo está como un pibe de 28 años, el gran problema es que no genero dopamina. Y eso, cada tres horas, me provoca una hora y media en la que estoy muy mal. No puedo viajar”, respondó Solari. Y siguió: “Si yo pudiera tener una meseta, ¿qué más quiero hacer en la vida que tocar en vivo? Yo me he sentido más cómodo arriba del escenario que en cualquier otro lugar; porque es donde todo el mundo está a favor tuyo. Pero evidentemente en este momento no puedo (tocar en vivo) y tampoco tengo para adelante mucha vida. Vamos a pensar que no lo voy a hacer, salvo que la medicina lograra mantenerme en un estado para poder hacerlo”. Sin embargo, está planeando realizar un concierto en su estudio con su banda para transmitir vía streaming, pero aún es un proyecto. “Quiero hacer un show en directo con los músicos en el estudio para que lo vea la gente”, enfatizó y contó que está haciendo un nuevo libro con Figueras, pero no dio detalles sobre el formato ni el contenido.

“El libro me llevó a revivir muchas cosas. Soy un hombre de la psicodelía, es decir, no me gusta ni el pasado ni el futuro. El pasado porque ya no tenemos la posibilidad de hacer nada con él. Y el futuro es una aventura de la imaginación”, dijo Solari sobre el proceso de creación del libro. Y luego recordó su infancia idílica con el peronismo, cuando su padre transitaba un buen pasar económico, y el “cambio rotundo” que sucedió cuando llegó la “revolución fusiladora” de 1955. “Mi padre tenía un puesto ministerial, le dieron una patada en el culo y lo hicieron jubilar. Una Navidad recibí un mecano y al año siguiente un calzoncillo”, graficó. “La curiosidad fue algo determinante para mí. Me transformaba en un tipo que me iba a buscar una puta novedad que me entusiasmaba para vivir. Fui un escéptico muy temprano y eso hacía que siempre estuviera en la búsqueda de algún estímulo que justificara mi vida. Aún hoy lo sigo siendo pero tengo un hambre que el cuerpo no me permite saciar”, dijo.

Y la charla con el periodista también tuvo algunos momentos dedicados a la actualidad política. “Vivimos copiando, quizá porque seguimos siendo colonia, ¿no?, por más que no queramos reconocerlo. Si está el FMI gobernando el país, no me queda más remedio que pensar que no tenemos decisión propia. La lectura de la última relación económica con el Fondo ya no dice ‘aconsejamos’, sino que dice ‘tienen que hacer esto’. Bueno, a partir de ahí, tenés que aceptar eso, no hay otra manera de verlo”, sostuvo el músico. “La gente carga temores que no son inventados, son temores por cosas que han sucedido y que no tienen ni siquiera las armas para comprenderlos. A un tipo que se la pasa doce horas laburando no le podés pedir que lea a Foucault. Y eso hace que tipos que tienen una técnica muy pobre obliguen a la sociedad, sin que se dé cuenta, a tener una actitud sumisa. Y eso hace que seamos sojuzgados permanentemente por intereses que no son nuestros. Lo que tienen que lograr los políticos es que la gente viva bien”.

Y Figueras preguntó puntualmente sobre el gobierno actual y por qué se eligieron gobiernos de derecha en la región. “Durán Barba es un tonto. Hizo campañas artificiosas, nosotros no nos comeríamos ni en pedo todo eso. Pero en alguna gente es útil. Igual no creo que vuelva a pasar, aunque tengo mis dudas. He visto cosas muy dramáticas en Argentina. ¿De qué manera vive esta gente que parece ignorar todo lo que pasó? Ya no sabemos a quién pertenece la Patagonia, por ejemplo. A nosotros nos incomoda este gobierno, pero mucha gente sabe por qué. Y solo empieza a haber un odio con el gobierno por las medidas económicas que está tomando, pero no previeron que eso fuera a pasar.Por más que el maestro de todos los ministros de economía son los mismos que Cavalo o ‘El Orejudo’. Es lo que nos toca vivir, yo ya he vivido el horror en los años setenta. Detrás de los militares siempre están los empresarios y terratenientes”.

El libro fue construido a partir de conversaciones entre el escritor y el músico durante cuatro años y el texto está presentado como si se tratara de una entrevista: las intervenciones y preguntas de Figueras (contextuales, en muchos casos), de hecho, aparecen en el libro. “No es un libro difícil de leer, hablamos de cosas significativas, pero con un lenguaje ameno”, definió Solari.

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