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miércoles, mayo 12, 2021
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Sebastián Beccacece: cómo quedó en solo 10 partidos al borde del abismo en Independiente

“No me puse ningún plazo”. Sebastián Beccacece se pasa la mano derecha por detrás de la oreja para acomodarse un mechón dorado mientras dice que no se fijó una fecha límite para salir de una situación límite como la que de repente se le presenta en Independiente, a poco tiempo de haber asumido el desafío más trascendental de su carrera como primer entrenador. Tres meses y diez días atrás, mientras era presentado con el buzo de DT colorado, no imaginó que el agua le iba a subir tan velozmente hasta las orejas.

Dice que no, pero sí. Beccacece lo sabe. Los insultos que escuchó detrás del banco de suplentes en el último tramo del 2-2 del domingo pasado ante Lanús todavía le hacen arder los oídos. Por más que lo camufle entre las simplicidades de la negación, internamente tiene en claro que si no revierte en lo inmediato el panorama no podrá seguir siendo el capitán de esta aventura en un equipo grande. Y el duelo de los octavos de final de la Copa Argentina del jueves 26 ante Defensa y Justicia se vislumbra como bisagra. Ese choque a eliminación directa en la competencia que quedó como el máximo objetivo de Independiente -por no haberla ganado nunca y por entregar un boleto para la Libertadores 2020- será a todo o nada para el rubio de 38 años, que antes irá a Tucumán para jugar el sábado ante Atlético por la Superliga.

Algo hay que dejar en claro: por más que sepa que Independiente hoy es una olla a presión, el técnico rosarino confía en revertirlo. “Si estoy en un lugar pensando que mañana me voy a ir, no estoy. Mientras dure el amor, que sea el amor de tu vida”, dijo alguna vez en una entrevista a La Nación. Y si algo se puede decir de Beccacece es que es fiel sus convicciones. A pesar de los silbidos de los hinchas y de los malestares internos que estallaron en las últimas horas -incluido el conflicto con Pablo Pérez-, Becca sigue siendo optimista. “Yo me imagino un escenario positivo y que voy a estar dirigiendo a Independiente el domingo siguiente contra Talleres”, le contestó a Clarín al ser consultado sobre si cree que va a poder sostenerse de darse una eliminación en la Copa Argentina.

¿Qué pasó para quedar en jaque en tan corto tiempo? Hay un manual que Sebastián Beccacece no quiere terminar de escribir y que podría titularse: “Cómo pasar del entusiasmo por su gran oportunidad como DT a estar borde del abismo en solo 10 partidos”.

Más allá de la frialdad de las estadísticas (ganó cinco encuentros, empató 1 y perdió 4), su mayor frustración hasta el momento pasa por el juego. Independiente lejos está de mostrar el estilo que pretende de sus equipos, como el que sí exhibió el Defensa y Justicia subcampeón de la temporada pasada. No logró que sus dirigidos reflejaran la intensidad que él quiere. O sucedió a cuentagotas, como en el triunfo contra Colón. Esa presión en el pecho que sintió después de la primera fecha en Florencio Varela y que lo hizo asustarse bastante puede verse ahora como un aviso del cuerpo, que presagiaba el estrés por venir.

La eliminación de la Sudamericana fue un mazazo de difícil recuperación. Para colmo, en el torneo local no se acomoda y naufraga en el mar picado de la irregularidad (está a 7 puntos de la cima con una fecha pendiente). Sus constantes cambios de nombres y de esquemas marearon a propios y a extraños en este puñado de compromisos y a más de uno le hicieron acordar al Sampaoli que terminó estrellado en la Selección del que él fue copiloto: probó con dos puntas, con tres y hasta sin nueve; apostó por cuatro defensores, pero en partidos clave viró a cinco. Cualquier semejanza con el Mundial de Rusia, ¿es pura coincidencia?

Beccacece no pudo encontrarle la vuelta al equipo en lo que va de su ciclo. (Foto: Mario Quinteros)

Nadie puede decir que no buscó por diferentes caminos. Pero esa búsqueda por momentos pareció volverse desesperada y le hizo sacar a futbolistas que rendían para poner a otros que no tuvieron la misma suerte. O cambiarlos de posiciones. Sacó a Gastón Silva de la zaga central para correrlo al lateral. Fabricio Bustos jugó de 4 y de 8. Nicolás Figal pasó de lateral a central y de central a lateral. Martín Benítez supo ser volante interior, extremo y centrodelantero, para terminar en el banco. Domingo Blanco trepó de doble cinco hasta ser extremo pasando por el sector derecho del mediocampo. Sebastián Palacios fue nueve y segundo delantero… Tantas modificaciones provocaron dudas en varios jugadores.

Debe decirse que el calendario en la Copa no lo favoreció puesto que tuvo que viajar dos veces a Quito en menos de 10 días. También que algunos de los refuerzos tardaron en ser habilitados. Argumentos válidos que sirven nada más que para atenuar un poco el mal mayor: el equipo no arranca, comete errores groseros que le cuestan puntos y lejos está de convencer desde la elaboración.

Pero Beccacece no quiere resignarse y buscará que lo que nunca terminó de engranar encuentre un impulso en los próximos dos resultados para que esta relación entre el rubio y el Rojo no termine en un fugaz amor de primavera.

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