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Un Congreso condenado a vegetar en un año de dramática transición

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No falta a la verdad el presidente de la Cámara de Diputados cuando define a Cambiemos como una herramienta electoral para llegar al poder. Aunque esa simplificación cause enojos internos, es la pura verdad. Y más cierto es cuando el propio Emilio Monzó señala al Congreso como “el único ámbito donde realmente existe Cambiemos”.

Lo saben propios y extraños: en el Parlamento los miembros del radicalismo, la Coalición Cívica y el PRO funcionan armónicamente, distribuyéndose los espacios de poder, e incluso asignándole a la UCR las jefaturas de ambos interbloques. La distribución de las presidencias de comisiones es bastante equilibrada, igual que el número de integrantes de los bloques, fundamentalmente en Diputados.

No hace falta hurgar mucho en la composición del Ejecutivo para certificar la sentencia del probablemente futuro embajador en España. Los socios radicales no han sido nunca muy tenidos en cuenta para el Gabinete, pero menos para las decisiones. Por algo la mesa chica donde realmente se resuelven las cosas trascendentes es de color amarillo puro.

Así y todo la alianza ha funcionado sin estridencias a lo largo de estos más de tres años, compensado el partido centenario sobre todo cuando se piensa el país como un todo. Por algo lo que más le interesó al PRO a la hora de pactar marchar juntos fue el poder territorial de su principal socio, que retribuyó otorgándole las principales candidaturas en los distritos del interior. De cinco que gobierna Cambiemos en el país, la mayoría son del radicalismo. Pasa lo mismo a nivel intendencias.

Por eso es que a la hora de minimizar el enojo de sus socios, en el PRO aclaren con serenidad que “los radicales con votos” realmente quieren permanecer en Cambiemos. Así las cosas, atribuyen las voces críticas que se han escuchado las últimas semanas a “patrullas perdidas” del partido centenario, acostumbradas a estar lejos del poder. Suele decirse que por sus experiencias fallidas, muchos radicales padecen el poder, más que disfrutarlo.

Pero si bien es cierto que una mayoría determinada del radicalismo prefiere no sacar los pies del plato, también lo es que un gran fastidio se extiende en el partido centenario por su participación nula a la hora de las decisiones, y sobre todo por el resultado de esas decisiones ‘inconsultas’.

Con todo, sonó extraño cuando a principios de la semana trascendió la disposición de la mesa chica no solo a reunirse con la cúpula radical, sino también a cederles la vicepresidencia. Por múltiples razones surgieron dudas respecto de esta última posibilidad, habida cuenta de una serie de premisas inspiradas en el más puro duranbarbismo: 1) la fórmula tiene que combinar ambos géneros; 2) no debe ser interpartidaria, a fin de mostrar la mayor cohesión, evitar competencia y alentar traiciones; 3) equipo que gana no se toca. Ergo, la fórmula debiera volver a ser Macri-Michetti.

La reunión con los socios radicales prevista inicialmente para este lunes se adelantó al jueves pasado, y en el encuentro -una cena en un restaurante de Las Cañitas- no hablaron de cargos, y los interlocutores del PRO -Marcos Peña y Rogelio Frigerio- mostraron predisposición a atender otras cuestiones que desvelan a los radicales: un plan “anticrisis” y medidas concretas para incentivar el consumo. Más adelante hablarán tal vez de cargos, aunque nadie imagina una fórmula mixta PRO-UCR. Alfredo Cornejo y Martín Lousteau -los nombres que se manejaron durante la semana-, resultan ciertamente inviables. El gobernador de Mendoza no parece aportarle demasiado atractivo a un candidato con fuerte pérdida de imagen; y el economista no tendría mayor interés en ese cargo, pareciera coquetear además con Lavagna, y sus antecedentes no son alentadores: no tardarían en parangonarlo con Chacho Alvarez, el vice de De la Rúa.

Pero echar a rodar el tema del “vice de Macri” sirvió en todo caso para otros fines. 1) Que dejara de hablarse de la posibilidad de unas PASO con un radical; 2) que se naturalice la candidatura de Macri para la reelección, desinflando las versiones sobre un Plan V; y 3) contener a los radicales y paralelamente desalentarlos a que insistan con el número 2 de la fórmula.

Amén de las especulaciones, el nombre preferido del Presidente para acompañarlo esta vez es el de Patricia Bullrich, su ministra de Seguridad, prácticamente el único sector donde Macri cree que dieron la talla.

Mencionábamos al principio a Emilio Monzó, que la tuvo complicada en la semana por la sesión impulsada por la oposición para debatir una serie de proyectos que el gobierno consideraba perniciosos, para ser suaves. Decidido a dejar el cargo a fin de año, el presidente de la Cámara baja no ve la hora de que llegue ese momento y cada vez se le complican más las sesiones. El jueves, día elegido por la oposición para hacer su demostración de fuerza en consonancia con la movilización de la CGT y las CTA, prácticamente toda la responsabilidad de la sesión por parte del oficialismo recayó sobre las espaldas de Monzó. Y además se vio en un brete cuando desde Cambiemos un legislador de la CC puso en juego las ya muy astilladas relaciones con la oposición al sugerir imprevistamente una votación justo cuando no había quórum, obligándolos a volver a formar quórum de manera acelerada.

El presidente de la Cámara demoró deliberadamente la votación, dándole tiempo a sus adversarios a recomponerse y evitó que la sesión cayera, lo cual hubiera sido totalmente reglamentario, pero complicaba relaciones futuras.

Lo que se vio el jueves desnudó las razones por las que el titular del cuerpo quisiera adelantar su partida, habida cuenta de que como están las cosas, no hay manera de armar una agenda legislativa consensuada. De uno y otro lado, pues así como el oficialismo obturó el avance de las 78 iniciativas puestas a consideración en esta primera sesión del año, la oposición hizo lo mismo con los proyectos pedidos desde el Ejecutivo, como el presentado para combatir a las barrabravas.

Una encumbrada fuente legislativa de Cambiemos se sinceró en la semana al adelantar que este año solo avanzarán los temas en los que se puedan construir mayorías y el oficialismo no las construye hace rato, reconoció. “La última vez que lo hizo fue con el Presupuesto 2019, y fue un quilombo”, admitió el legislador.

El panorama no resulta halagüeño para Cambiemos, que tiene en la Cámara baja al titular del cuerpo contando las horas para irse; al presidente del interbloque compitiendo por la gobernación en su provincia, pero enfrascado al mismo tiempo en una pelea interna dentro del radicalismo, que lo enfrenta con muchos de los miembros de su bloque; y al presidente del bloque PRO, Nicolás Massot, enfrentado con Negri precisamente por la interna cordobesa.

Rotos los puentes en Diputados -a diferencia del Senado, donde el papel de Miguel Pichetto es clave para el gobierno, que lo extrañará si vuelve a ganar-, el gobierno ya no busca consenso en esa Cámara; solo apela a la relación con los gobernadores.

Desde el entorno del ministro del Interior desmintieron que Rogelio Frigerio haya presionado a los gobernadores para que restaran legisladores a la sesión del jueves. Sí admitieron que hubo contactos con los mismos, pero solo para interiorizarlos del impacto fiscal que los proyectos promovidos por la oposición tendrían en las provincias: entre 70 y 75 mil millones de pesos. “Es todo el presupuesto de obras del Ministerio del Interior, más el de Energía -graficó el funcionario consultado-. O la mitad del Presupuesto 2019 del Ministerio de Salud y Desarrollo Social”.

Muy crítica, esta fuente calificó de “mamarracho político” a la movida, e insistió con las consecuencias fiscales que podría traer la aprobación de esos proyectos. “Acabamos de votar un presupuesto con equilibrio en el gasto primario”, recordó, asegurando que había gobernadores que ni enterados estaban de esa sesión.

En la Rosada valoraron mucho las posturas de los gobernadores de Córdoba y Misiones, varios de cuyos diputados se ausentaron el jueves.

Asimismo minimizaron el impacto de la movida opositora, habida cuenta de lo mucho que les costó reunir el quórum. “Si hubiesen juntado 170 diputados sí era un problema”’, advirtió la fuente, que calificó la movida como “algo muy intra Congreso. Tuvo esa dinámica”. Y concluyó: “Acá hubo desmarque de varios diputados, e interés político en generar un daño. A sabiendas de que son medidas imposibles de financiar”.

En este contexto, la pregunta es cómo podrán avanzar entonces las leyes que le interesan al oficialismo. La respuesta la dio una fuente legislativa consultada por este medio: a la Casa Rosada no le interesa ninguna ley este año. Si fuera por el gobierno, el Congreso podría cerrarse a la espera de la definición de las elecciones

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La “pesada herencia” de Macri: advierten que metió a la Argentina en el “peludo” del FMI por 10 años o “mucho más”

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A poco más de un año del (mal) recordado video en que Mauricio Macri anunció que la Argentina volvía al endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional por unos USD 57 mil millones, con posteriores modificaciones en el acuerdo y los condicionamientos impuestos, comienza a conocerse cuál será la “pesada herencia” que Cambiemos dejará como consecuencia de su política económica.

En ese sentido, desde hace tiempo, el pago de ese abultado del endeudamiento más grande de la historia nacional es el centro del debate electoral, en lo que parece ser que será un final cabeza a cabeza entre la fórmula de Macri y un acompañante indefinido y la de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

Es que, como pronosticaron diversos especialistas en diálogo con Política Argentina, la “pesada herencia” del endeudamiento con el FMI que Macri metió en el país durará unos 10 años o “mucho más”.

El ex director del Banco Central Arnaldo Bocco evaluó que “no es una respuesta sencilla, porque hay una cantidad de factores que se tienen que dar, que son todos muy fuertes”. En ese camino, explicó que “va a depender de quién gane las elecciones, qué programa aplique, cuál sea el saldo de balanza de pagos y balanza comercial y qué ocurra realmente con el flujo de las exportaciones”.

“Hay que ver cuánta confianza produce este Gobierno si para la sangría de la fuga de capitales o el que venga, que tenga efectivamente un manto de confianza con una nueva política económica y le de tranquilidad a aquellos sectores más postergados, sin trabajo o sin actividad, y mejoren los indicadores macro”, sintetizó.

“Si eso ocurriese, tal vez el nuevo gobierno se va a replantear el acuerdo con el Fondo para ir a tiempos más extendidos y correrlo a un plazo más lejano. Es casi inevitable una situación de este tipo”, afirmó, y opinó que “un frente en que esté el peronismo y otros partidos de la oposición alineados va a encaminarse a un programa de reactivación inmediata”.

Finalmente, concluyó que la cosa va para largo y que habrá que buscar “mecanismos de pago alternativos”: “No sé si dos mandatos, pero lo que no ocurra en los primeros dos años no va a pasar más. No hay manera de que se prolongue en el tiempo una renegociación, tiene que ser en el primero o segundo año, porque la Argentina tiene vencimientos por USD 150 mil millones en los próximos cuatro años, porque no puede pagar esa suma en esos años. Aún en un escenario virtuoso la Argentina va a tener que replantearse la relación con los acreedores, va a tener que buscar un mecanismo de pago alternativo”.

“Es muy difícil saber cuánto tiempo esto puede llegar a durar. Va para largo, para muy largo. Va para mucho tiempo”, sentenció el analista financiero Christian Buteler consultado por este medio.

Según explicó, “hay que tener en cuenta que el crédito comenzó el año pasado, no pasó la primera revisión y se tuvo que modificar”. Luego, ya este año, no se terminaron de “recibir los desembolsos y ya se está hablando de refinanciarlo porque se ve que no va a ser posible cancelarlo en el plazo pacto”.

“Argentina no genera los dólares necesarios para poder cancelar ni este crédito ni la inmensa deuda que tiene. Lo más fácil de refinanciar va a ser con el FMI. Vas a cambiar de programa, y obviamente eso viene con algunas otras metas y hay que ver cómo pasa eso por el Congreso. Eso así y todo es más fácil que tener que negociar una refinanciación con los titulares de bonos”, concluyó.

Guillermo Nielsen, quien supo ser secretario de Finanzas y hoy es mencionado como posible integrante del equipo del precandidato a presidente Alberto Fernández, pronosticó: “Tenemos FMI para ocho años más”.

En una entrevista con Ámbito Financiero, criticó fuerte que Macri “se fue de mambo con la deuda” y alertó, en ese punto, justamente el hecho de que lo que sigue es la “herencia” que quedará de ese error: “Y todavía no entró en juego devolverle la plata al FMI. Eso va a ser peludo”.

“Haber ido al FMI fue un error muy grande. Tendrían que haber sido mucho más prudente y haber tomado mucho menos deuda y acomodarla. Qué distinta hubiese sido la historia si este gobierno hubiese crecido al 3% todos los años. Tendrían que haberse cuidado más. Expandieron el gasto público. No sabían en qué se estaban metiendo. No entendieron cuál era el rol del Fondo. Es endeudamiento barato pero es control de la economía”, concluyó.

Por otro lado, en una nota con Perfil, el economista y dirigente de Unidad Popular Claudio Lozano se manifestó en la misma línea y evaluó que al menos “dos periodos de Gobierno seguro o hasta diez años” Argentina tendrá que encima la pata del FMI.

“El país tiene un conjunto de compromisos acumulados para los próximos años que son impagables, hablamos de un total de deuda de 150 mil millones de dólares”, precisó el ex diputado nacional.

Según juzgó, la reprogramación de esos vencimientos “dependerá de la relación futura”, es decir del próximo gobienro, porque “el Fondo plantea que están dispuestos a renegociar el programa pero condicionando la política económica”. En esa línea, le recomendó a la próxima gestión denunciar “el acuerdo ante sus autoridades, que son la ONU” porque el acuerdo es “irregular”. Y sentenció, en el mismo sentido que sostuvo hace unos días un ex ministro de Grecia que lidió con el organismo: “Jamás podría haber otorgado al país un acuerdo que favorece a la fuga de capitales”.

Según los cálculos de la consultora LCG en base a datos del Ministerio de Hacienda, el candidato que gane las elecciones deberá decidir cómo afrontar el pago de la suma de USD 156.220 millones durante su mandato, y en primer lugar los USD 22.800 millones que se vencen en 2020. Una verdadera pesada herencia.

Con todo, en tiempos de Macri el FMI ya se mostró receptivo para renegociar la deuda e, incluso, aceptaron que el Banco Central utilice fondos prestados para controlar una posible corrida cambiaria. En medio del proceso electoral y a días de haberse lanzado la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, el vocero del FMI, Gerry Rice, no descartó reunirse con el precandidato kirchnerista y aclaró que “no sería inusual”.

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Idas, vueltas y presiones: la ensalada de Alternativa Federal

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Desde que el peronismo lanzó su fórmula el último sábado, Alternativa Federal entró en un laberinto del que no sabe como salir. Roberto Lavagna rompió porque no quiere ir a internas, lo apretaron sus aliados y amaga con volver. Además, Sergio Massa sigue debatiendo si quedarse en la “tercera vía”, donde se lo comería la polarización, o acercarse al Partido Justicialista para ser parte del Frente Patriótico que ya tiene a Alberto Fernández como precandidato presidencial.

El miércoles Lavagna decidió romper con el frente tras reunirse con Juan Schiaretti, enojado por la convocatoria a Daniel Scioli y por un supuesto acuerdo con el macrismo. Sin embargo, la puerta no está cerrada.

El economista fue presionado por sus aliados. La titular del GEN, Margarita Stolbizer, dialogó con Perfil y lanzó: “Yo creo que hubo una mala expresión de él al decir que era una etapa cerrada. No es así, al punto que fuimos con (Miguel) Lifchitz a la reunión de Alternativa Federal y luego seguimos hablando con Roberto”.

Un rato antes, el propio ex ministro de Economía había admitido en radio Mitre que “sigue abierto el diálogo con Alternativa Federal”. Se dio cuenta que su espacio, Consenso 19, empezaba a convertirse en una cáscara vacía.

La tensión creció y durante el mediodía del jueves el precandidato presidencial fue recibido por el senador Miguel Ángel Pichetto en su oficina del Congreso Nacional.

Tras la reunión, el operador de Lavagna en Alternativa Federal insitió: “Estamos dialogando y consolidando los espacios de Alternativa Federal y Consenso 19, el diálogo es la herramienta más importante y fundamental para la Argentina”.

Mientra la negociación para que el economista compita en una PASO, siempre y cuando no se sume Scioli, sigue abierta, crece el interrogante Sergio Massa.

No son pocas las voces del Frente Renovador y del Partido Justicialista que insisten en un acuerdo del peronismo con el tigrense para que compita contra los Fernández en una PASO, dentro del Frente Patriótico.

Por las dudas, Urtubey ya le marcó la cancha púbicamente: “Tengo la confianza de que Massa no se irá a Unidad Ciudadana”.

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La ONU destacó el Conectar Igualdad y destrozó a Macri y su comparación entre computadoras y asado

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La ONU, a través de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), publicó un paper científico de dos investigadoras argentinas del CONICET en el que destroza la idea de Cambiemos y desmiente categóricamente al presidente Mauricio Macri y su deplorable comparación entre las netbook del programa Conectar Igualdad y los asados para minimizar los resultados de la iniciativa de la gestión kirchnerista sobre los estudiantes.

“Repartir computadoras sin acceso a internet era como repartir asado donde no hay parrilla”, aseguró Macri hace unos días, en un video que Política Argentina dio a conocer y que se hizo viral luego, levantado por cientos de medios, políticos y referentes de distintos sectores. No se trata sólo de esas palabras, ya que justamente Cambiemos liquidó el programa Conectar Igualdad, las computadoras y todo tipo de aplicación en las escuelas.

Como respuesta, las investigadoras María Verónica Alderete y María Marta Formichella cotejaron los promedios académicos de adolescentes de 15 años antes y después de acceder al programa Conectar Igualdad, por el que el Gobierno nacional repartió 4 millones y medio de netbooks en las escuelas secundarias de todo el país entre 2010 y 2014.

Alderete y Formichella analizaron el desempeño académico de los alumnos antes y después de recibir la computadora y determinaron que “se rechaza la hipótesis de que no existen diferencias en el rendimiento educativo” entre los estudiantes que participan del Programa Conectar Igualdad y los que no.

“Se obtiene una diferencia estadísticamente significativa en el rendimiento educativo promedio entre el grupo de estudiantes beneficiados con el Programa y aquellos no beneficiados”, concluyeron las científicas.

En el mismo sentido, agregaron que “si bien la diferencia en las pruebas es estadísticamente significativa, su cuantía promedio es baja”, y que “este reducido impacto en el rendimiento educativo constituye una evidencia de que la implementación del Programa, aún en estado incipiente, no ha explotado todas sus potencialidades”.

Alderete y Formichella hicieron énfasis en que el éxito de Conectar Igualdad no se limita a entregar las computadoras sino también a la formación de docentes que las incorporen en las actividades, al soporte técnico para garantizar su buen uso y al wifi en las escuelas.

“Además se requiere que la distribución de los equipos se complemente con la existencia de condiciones mínimas de acceso a Internet en las escuelas e implementación de estos equipos en ellas”, aclararon las autoras.

El trabajo de las investigadoras comprobó que “se obtiene una diferencia estadísticamente significativa en el rendimiento educativo promedio entre el grupo de estudiantes beneficiados con el Programa y aquellos no beneficiados”.

“Sin embargo”, expresaron, “esta diferencia no necesariamente se traduce en un cambio cualitativo importante en términos de rendimiento educativo, ya que el valor absoluto de las diferencias de promedio es bajo”.

Y finalizaron: “Una prueba de que el programa aún no ha trascendido la etapa de mero acceso al equipo por parte de las escuelas es que el impacto en el rendimiento educativo del Programa es muy similar al de la disponibilidad de computadoras en el hogar”.

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